viernes, 14 de febrero de 2014

El amor entra por la cocina



Bueno, también sale por la cocina.

En mi calidad de pasante de contador público en la distribuidora de papelería y artículos para oficina, gozaba de tres horas al día para salir a comer.

Pero como estaba retrasado con el inventario, ese salí tarde, de modo que solo disponía de una hora.

Siendo soltero tenía dos opciones: me iba al cuarto con una lata de atún, galletas saladas, salsa valentina y mayonesa con un refresco frío y después a dormir hasta la hora de regresar al trabajo o bien buscar dónde comer y después caminar un poco por las calles del centro histórico.

La verdad, me gusta más buscar lugares para comer.

En esta ciudad de Oaxaca, donde hay servicios para todos los gustos, se encuentran desde franquicias reconocidas, pasando por modernos comedores asépticos de acabados minimalistas, con grandes espacios vacíos y ambientes fríos, restaurantes especializados en cocina internacional o de cortes de carnes,  restaurantes típicos, taquerías, loncherías de comida rápida y barata con un ambiente tropical, que huelen a cerveza y cigarro y bastantes cocinas chinas.

Me gusta la comida china.

Mi restaurante favorito es “El Nuevo Cantón”.Se trata de un servicio que atiende una pareja de esposos orientales, que son los cocineros, y que son auxiliados por tres meseras locales, de rasgos indígenas. Poca gente para un negocio tan exitoso.

El lugar es reconocido porque está ubicado en la ruidosa esquina de una de las calles principales del centro histórico y siempre está abarrotado, por lo general por burócratas de medio pelo y empleados de las tiendas comerciales de la zona.

La verdad, luego se encuentra ahí a jóvenes mujeres que son agradables a la vista y coquetas al trato.

Aunque he encontrado chicas agradables, no he tenido la oportunidad de establecer una amistad, más allá de un saludo a la distancia.

Como de costumbre, ocupé mi mesa favorita que se ubica en la esquina de la amplia galera desde donde es posible mirar quién entra y quién sale y de la misma manera, no te escapas a que todo mundo sepa que estás ahí, porque es una de las mesas más visibles.

Hay mucha variedad de comida y de postres y sobre las mesas hay pequeños recipientes con salsas chinas y aderezos para acompañar la comida.

Ordené espagueti, ensalada y costillas de cerdo y pedí por separado un poco de arroz con pollo empanizado y mientras me lo servían, ingresó al comedor una hermosa y joven mujer, más bien pálida, alta y más voluptuosa que delgada de bien contorneadas formas y cintura pequeña; le calculé unos 25 años, de frente amplia, ojos grandes con largas pestañas y cejas cuidadosamente perfiladas, de nariz afilada con sus orificios visibles y distantes de su pequeña boca de labios carnosos pintados de carmín, mentón pequeño y un poco hundido; cabello suelto, rubio, largo,  y sedoso y toda ella enfundada en un vestido corto de una sola pieza de color negro, con un escote del que sobresalían descaradamente parte de dos generosos y redondos senos divididos por una obscena línea que se profundizaba entre ellos.

Calzaba unas zapatillas de tacón elevado, que la hacían parecer más alta, pero sobre todo, contribuían a acentuar su masa corporal, delineando aún más sus curvas con un movimiento candente y armonioso y se dirigía hacia mí.

Bueno, yo creí que se dirigía hacia mí y seguramente todos los comensales también porque me miraban con interés y envidia, pero ella escogió la mesa que yo tenía exactamente enfrente y me miró sonriente.

Yo también sonreí discretamente y permanecí callado y quieto, esperando que de un momento a otro entrara su acompañante, pero no entró nadie con ella.

Sospeché que podría tratarse de una mujer que trabaja en algún bar con table dance, pero su portafolios y su rostro serio, me indicaban que definitivamente no podía ser una de ellas. 

También descarté que se tratara de un gay vestido de mujer; los gays que se visten de mujer, por mucho cuidado que le pongan a su arreglo personal, siempre hay algo que los traiciona y los evidencia como hombres, mientras que ella, tenía todo en su lugar y bien puesto.

Definitivamente se trataba de una mujer poseedora de un cuerpo sumamente atractivo a la condición de hombres solitarios y busca-novias  como yo.

Y para mi delirio, ella estaba sentada exactamente en la mesa de enfrente, con su alarmante escote y su pequeña minifalda.

Me concentré en mi comida, pero en algún momento chocaron nuestras miradas y sonreímos mutuamente. Incluso, sentí que me hacía guiños con cierta insistencia.

Le preguntaron si esperaba a alguien y ella contestó que no. Ordenó ensalada, un refresco ligth y un vaso de agua natural.

Cuando le sirvieron el agua sacó dos pequeños frascos, de los que vació discretamente un par de pastillas y se las tomó antes de comer. Sus manos eran pequeñas, con sus pequeños dedos de uñas largas y cuidadosamente decoradas.

De vez en cuando me lanzaba miradas sorpresivas que yo interpretaba como un intento por atraparme en pleno hostigamiento.

La verdad, yo no podía quitar mi vista de su escote y de sus blancas piernas debajo de la mesa, pero me pareció muy arriesgada mi actitud, así que me aguanté las ganas y continué comiendo lentamente, mientras mi imaginación de soltero sin novia, sin sexo y sin haber visto jamás en vivo a todo color a una mujer desnuda a mis 33 años, me alentaba a encontrar un buen puerto entre sus brazos, entre su escote, entre sus piernas...

Al mismo tiempo mi imaginación volaba a mil por hora, “¿que tal si me caso con ella y tengo hijos?, ¿Cómo nos veríamos en la playa?" y así por el estilo, cuando la voz de la mesera me regresó a la normalidad:

-¿Qué le traigo de postre? tenemos café, fruta, plátanos con crema y gelatina de agua.

-Quiero un café por favor.

La mesera se retiró y me di cuenta que la chica del erótico escote me sonreía y yo también, Le correspondí halagado:

-¡Hola!, le dije, pero ella no contestó nada y se limitó a bajar la mirada y continuar comiendo.

Consumí mi postre con la mayor lentitud para seguir disfrutando con la vista a aquella mujer. 

De hecho, ya era hora para regresar al trabajo, pero me resistía a levantarme. Ella pidió su cuenta y una vez que pagó y para poder ponerse de pie, abrió las piernas al incorporarse, dejando entrever parte de sus bien torneados muslos debajo del vestido.Pero más tardó en abrirlas que en cerrarlas rápidamente al notar mi penetrante y perversa mirada.

Torpemente le dije “provecho” y sonreí, pero ella no me contestó y se alejó rápidamente con cierta incomodidad, seguramente porque percibió que yo la contemplaba con lascivia.
Tras unos breves minutos, pedí la cuenta y salí en espera de seguir su rastro, pero no había ninguna señal de ella.

De regreso al trabajo no me pude concentrar.

Continué las actividades laborales con muchas dificultades porque la imagen de la mujer del escote descubierto se me revelaba con insistencia.

Aquella noche no pude dormir. Me hacía mil preguntas sobre su persona, incluso, en el poco tiempo que descansé soñé que yo conducía un camión de pasajeros y que ella iba sentada justo detrás de mi y que yo intentaba mirarles las piernas y el escote, pero no podía por estar al volante  y porque temía que al distraerme irremediablemente la unidad se volcaría o chocaría.

Me desperté oliendo a ella.

Decidí buscarla y hablarle. Para eso seleccióné mi mejor ropa, calzado y visité la peluquería. A sugerencia de la señorita que atiende la estética me "planchó" las cejas, me hizo una limpieza facial y de paso un maniquiure. Honestamente me sentí muy joto, pero corrí el riesgo porque si todo eso me lo recomendaba una mujer, lo más probable es que las mujeres esperan eso de un varón.

También preparé una delicada tarjetita elaborada en computadora, con mis datos personales: Gerardo Hernández, Contador Publico, con mi número de teléfono y mi cuenta de correo electrónico. Ya habría una oportunidad para entregársela.

Durante los siguientes dos días ella no volvió al restaurante o al menos no la vi en el horario en que yo llegaba a pesar de que, intencionalmente, yo permanecía más tiempo ahí.

A la hora de la comida “El Nuevo Cantón” se llena de mucha gente y a veces hay que esperar a que se desocupe una mesa.

El tercer día después de la primera vez que la vi, llegué un poco tarde al restaurante y ahí estaba ella, justo frente a mi mesa, ya había comido y se disponía a levantarse. En esa ocasión vestía un blazer negro con una blusa guinda desabotonada de modo que resaltaba su escote, dejando ver parte de sus enormes y redondos pechos. Nos miramos, ella me sonrió, pero se retiró antes de que yo pudiera abordarla.

Como su sonrisa la sintiera natural, abierta y de franca aceptación yo interpreté que ese asunto ya estaba amarrado. Ella había señalado ya su mesa preferida y me había regalado una sonrisa coqueta. La dejé ir para no llamar la atención de los comensales y me prometí abordarla en cualquier oportunidad próxima.

Al día siguiente, que coincidía con un 14 de febrero, por cierto, llegué mucho más temprano al restaurante.

No había dónde sentarse. Grupos de trabajadores habían organizado intercambios de regalos y las cervezas y las pláticas de sobremesa se prolongaban. La ocasión dejaba ver mucha promiscuidad. Era evidente, por el trato que se daban, muchas de esas parejas no eran formales: hombres mayores, como el gerente de ventas o el jefe de piso tal vez, abrazaban y tocaban de manera obscena a mujeres de edades mucho menores, que se incomodaban a las muestras de afecto, pero no las rechazaban.

Avancé a mi lugar de costumbre y lo encontré ocupado por una pareja de gays que se me quedaron viendo como si me invitaran a su mesa. Miré rápidamente hacia otro lado y grande fue mi sorpresa descubrir que en la mesa de enfrente estaba sentada precisamente la bella mujer del escote que me había sonreído el día anterior.

Vestía un traje sastre de color rojo, terminado en minifalda y con una blusa blanca y su maravilloso escote.

"¡Rojo!" pensé. En el lenguaje no verbal el rojo es pasión, deseo y hoy es 14 de febrero y como nos hemos sonreído mutuamente, la ocasión pinta para mi realización sentimental.

Parte de su sedoso cabello le caía a un lado del hombro, mientras revisaba con atención la carta del menú. 

No la interrumpí. Me paré a un lado sin dejar de mirarla. Ella volteó y me sonrío, lo que interpreté como la puerta abierta para todo, empezando hoy por su mesa, luego, otro día tal vez, sus brazos, sus piernas, su intimidad toda…

La mayoría de los hombres y mujeres del lugar me miraban con interés porque suponían que yo era el afortunado acompañante de ese modelo de mujer, que además me miraba sonriente. Esas miradas levantaron mi ánimo y supuse también que admiraban mi porte y mi traje más caro que sólo ocupo en ocasiones especiales. Me sentí todo un conquistador.

Levanté la cabeza, sonreí como galán, y dirigiendo mi mano hacia el respaldo de una de las sillas desocupadas de su mesa le dije impostando la voz: “¿me puedo sentar?”.

Ella hizo a un lado la carpeta del menú y justo cuando yo intentaba jalar la silla para sentarme, me preguntó seria y con voz grave: “¡Cómo!”

Rápida y amablemente le dije, “¿puedo compartir su mesa?”.

En respuesta, ella se levantó violentamente de su silla, se echó para atrás el cabello y señalando con su pequeña mano, a la manera de una pequeña pistola que me apuntaba al pecho con sus pequeños dedos me contestó: “¿Pero, qué se cree usted, pendejo, que porque me ve sola cree que estoy buscando compañía?”.

Lo que yo suponía anteriormente como un guiño hacia mi persona, se evidenció más de cerca como un tic nervioso que le hacía cerrar el ojo y apretar los labios como si sonriera y que en aquel momento se le notaba más e incontrolablemente.

Su voz era grave y tenía un acento como sudamericano, lo que llamó rápidamente la atención de todos los comensales, que en medio de un silencio muy embarazoso pusieron toda su atención en la mesa de la mujer del escote y la minifalda que no dejaba de apuntarme con su pequeño dedo índice, mientras decía: ¡Ustedes, los hombres, son unos mierdas, patanes, abusadores, que nada más ven en una un poco de carne y se lanzan como lobos hambrientos y rabiosos tras de su presa. Pero yo no soy una mujer indefensa, ¡eh, idiota! ¡Así que vas a ir a molestar a la mujer más vieja de tu familia! Y acto seguido tomó la salsa roja de su mesa y me la aventó en el rostro, causándome un ardor infernal de ojos.

Su actitud fue tan rápida y sorpresiva y como hablaba muy fuerte y con tanta molestia yo no supe qué decir, así que todo rojo, avergonzado, humillado, desconcertado y cegatón por la salsa roja que me chorreaba en la cara le dije “¡Yo solo quería sentarme!”, mientas intentaba identificar algún lugar por dónde salir corriendo.

La mujer del escote tomó un frasco de aderezo, quitándole la tapa y con el rostro todo desfigurado me la vació con tanta fuerza que la mitad del aceitoso contenido fue a dar a la cara de los gays que ocupaban la mesa de enfrente y que dijeron “-¡Ay, señora, tenga cuidado!” y otro “Fíjese pinche vieja”, a lo que la mujer del escote respondió: “¡Malditos, todos los hombres son iguales!” y empezó a destapar más frascos y a aventar su contenido a diestra y siniestra lanzando improperios.

En el restaurante se armó un gran escándalo, algunos me miraban como si fuera yo un violador detenido en flagrancia y otros más festejaban aquel lamentable espectáculo con frases sexistas y obscenas.

A punto de echarme a correr, fuertes brazos me levantaron en vilo y me condujeron afuera del restaurante. Cuando pude ver, noté como a quince chinos que me escoltaban con garrotes y filosos cuchillos, mientras seguían saliendo chinos de la cocina del "Nuevo Cantón". Antes de lanzarme a mitad de la transitada avenida escuché una voz que me gritaba "¡Tú, lespetal mujel!"

martes, 11 de febrero de 2014

¿Repatriar los restos de Porfirio Díaz?



Pesan todavía las cenizas del general.

Un periódico local de Oaxaca ha soltado el rumor de que un diputado federal va a promover que los restos de Porfirio Díaz sean repatriados.

Suponiendo―sin conceder―, que dicha pretensión se pudiera concretar en una iniciativa, un punto de acuerdo, un exhorto o algún acto oficial, o de plano la determinación de traerse a México los restos del general desde Francia, la ocasión permitiría medir su vigencia que, sin duda, presenta una equilibrada proporción de defensores y detractores.

La pregunta del millón es si realmente es tiempo de evocar a Don Porfirio, dado el ambiente de crispación por las violaciones a los derechos humanos en nuestro país.

Como se sabe, Porfirio Díaz concentró y ejerció un férreo poder donde la democracia y los derechos fundamentales no eran precisamente prioritarios para los fines del progreso, tanto que todas las contradicciones de su mandato le abrieron la puerta a la reivindicación de los derechos sociales a través de la Revolución Mexicana.

Al mismo tiempo, hay que reconocer que todavía existen heridas abiertas por las reyertas revolucionarias y que no son pocos los descendientes sanguíneos o ideológicos de afectados de aquellos tiempos, que tienen una justificación real para impedir el perdón oficial a un dictador que amablemente fue jubilado.

Porfirio Díaz también evoca el principio de autoridad, la razón de estado y el auténtico monopolio de la fuerza pública, sobre todo en estos tiempos donde el gobierno ha perdido autoridad, honestidad y credibilidad--- por comisión y por omisión---, y donde hay regiones donde la ingobernabilidad, la corrupción y el crimen representan una amenaza real para la pervivencia del propio Estado.

Tal vez por esta razón, el estilo de gobierno de Díaz se antoja nostálgico para un amplio sector de la población, decepcionados francamente de la cortedad de miras de la burocracia gobernante: Porfirio Díaz pudo haber degenerado en un dictador, pero cuando la historia se lo exigió, demostró con heroísmo su convicción por la patria.

Es muy probable que los restos del general Porfirio Díaz no sean repatriados, incluso no sería raro que los restos que existen en la tumba se traten realmente de Don Porfirio, porque tal vez sus deudos, temiendo alguna venganza, a lo mejor decidieron protegerlo, ubicándolo discretamente en otro lado.

Traer a México los restos de Porfirio Díaz implica también asegurar un espacio en el que exista seguridad suficiente para hacerlo algo más que un motivo turístico.

Ojalá que esta intención, en caso de concretarse, no se trate únicamente de un momento estelar que le brinde cinco minutos de fama a un aspirante a otro cargo de elección popular, dentro de la rebatinga política por la gubernatura de Oaxaca.

Como sea, es evidente que todavía pesan las cenizas del general.

jueves, 6 de febrero de 2014

Señalan a Oaxaca como el municipio más violento de México

Es discutible.

En esta semana se dio a conocer el estudio realizado por la Asociación Civil “Paz, Justicia y Dignidad” sobre “La violencia en los municipios y entidades federativas de México 2013” (www.seguridadjusticiaypaz.org.mx), en el que se ubica a la ciudad de Oaxaca de Juárez, como el municipio más violento de México.

La metodología de esta Asociación para determinar el nivel de violencia en un municipio pondera seis delitos, según su gravedad: homicidio doloso (55 puntos), secuestro (22 puntos), violación (13 puntos), lesiones dolosas (4 puntos), robo con violencia (3 puntos), extorsión (3 puntos), cometidos en el término de un año en grupos poblacionales de más de 100 mil habitantes.

La violencia así, se refiere a tipos penales con la mayor incidencia por cada 100 mil habitantes.

De modo que, según este estudio,  el municipio de Oaxaca de Juárez ocupa por segundo año consecutivo el primer lugar dentro de los municipios más violentos del país, debido a su alto número de lesiones dolosas(1,239.48 por cada 100 mil habitantes), seguido por el municipio de Zacatecas(472.29) y por Cuautitlán, Estado de México(460.45).

Igualmente, ocupa el segundo lugar nacional en delitos de robo con violencia (906.74 por cada 100 mil habitantes), apenas debajo de Cuernavaca, Morelos, que ocupa el primer lugar con la tasa más elevada (994.91) y por encima de la Delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal(782.72), que ocupa el tercer lugar.

En el propio estudio se señalan las dificultades metodológicas para comparar la violencia entre municipios, lo cual, desde luego, es un tema de discusión.

Con estos resultados, Oaxaca de Juárez viene a ser uno de los municipios “más violentos”, pero en delitos menos graves, según la ponderación que propone esta Asociación Civil.

Desde luego que el manejo mediático de dicha información, le ha puesto los pelos de punta a más de uno, imaginando probablemente que la violencia en Oaxaca de Juárez es similar a la de aquellos municipios de México donde las balaceras están a la orden del día, donde aparecen decapitados en lugares públicos, donde existe una ley marcial de facto y donde el Ejército y la Marina están en cada esquina emulando las persecuciones de malosos como en las películas del viejo Oeste.

La Ciudad de Oaxaca de Juárez no es así.

Desafortunadamente, el manejo sensacionalista de esta información, por parte de muchos medios, contribuye a generar confusiones, que en el peor de los casos afectaría la imagen turística de la ciudad.

El propio estudio, contribuye a esta apreciación en su apartado 3.8 sobre “Impunidad y violencia en los municipios”, con algunas afirmaciones generales, evidentemente prejuiciadas y poco objetivas sobre la causa de esta violencia en el municipio de Oaxaca de Juárez:

“El que el municipio de Oaxaca sea el más violento del país no es una sorpresa.

“Como revelan los datos antes expuestos, ocupa el primer lugar en lesiones dolosas, con una tasa que es 10 veces más elevada que la nacional. Tiene además el segundo puesto nacional en robo con violencia, el sexto en extorsión y el undécimo en homicidio doloso.

“Hay diversas razones por las cuales Oaxaca ha llegado a esta situación, pero la principal es el clima de desorden y agresión que desde hace varios años han impuesto en el estado y en particular en su capital los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (quienes dicen ser “maestros”) y sus aliados.

“Este grupo que parece más una asociación delictuosa que una agrupación sindical, es un agente decisivo de la violencia por dos razones: Primera, porque sus integrantes son autores directos de muchos delitos (sean denunciados o no). Segunda, porque el ejemplo de su accionar violento y de su impunidad alienta un clima social favorable a la agresión y a la transgresión de la ley.

“A los integrantes de la sección 22 del SNTE no sólo se les toleran sus acciones violentas, sino que incluso son premiadas por el gobierno estatal con toda suerte de prebendas. (…)”

Esta aseveración, que parece mas bien una opinión vaga , no es congruente con el análisis estadístico que se propone, porque no vincula variables, ni aporta datos duros para sustentar su argumentación. Si los maestros son “el agente decisivo de la violencia” porque “sus integrantes son autores directos de muchos delitos”, en dónde está la estadística que lo confirme y que nos permita apreciar la dimensión del problema, en concordancia con el modelo de tipificación de la violencia por municipios.

Hay que reconocer, desde luego, que la Sección 22, con sus dificultades existenciales, no es ajena a la violación de derechos y libertades, y que representa, además, un objeto relevante de estudio desde la perspectiva de la gobernabilidad, pero este enfoque implicaría abordarse con metodologías del estudio de los movimientos sociales o del análisis político, teniendo en cuenta el marco de la crisis de la educación en México, por ejemplo.
Por lo anterior, se percibe cierta premura en la publicación de los resultados y una falta de mayor aquilatamiento y precisión, especialmente en el apartado de “Impunidad y violencia en los municipios”.

La impunidad no es ajena a la eficacia del sistema de justicia, que ha evidenciado además su propia debacle, porque el fenómeno del crimen ha expuesto a un sistema de justicia frágil y enfermo frente a una poderosa epidemia de corrupción, inseguridad y violencia como nunca antes se había visto en México.

Por otro lado, hubiera sido interesante contextualizar esos tipos delictivos con el factor del narcotráfico (volúmenes de incautación de enervantes, zonas de sembradío, existencia de redes del crimen organizado, confiscación de armamento, detención de servidores públicos, tipificación delictiva según el fuero común o federal…)

No obstante, el estudio sobre “La violencia en los municipios y las entidades federativas  de México 2013” es buen ejercicio de aproximación a una realidad inocultable y al mismo tiempo representa una llamada de atención para que los gobiernos municipales y estatales asuman su ética y su responsabilidad pública frente al crimen, independientemente del lugar que ocupen en el ranking de la violencia en México.

Por todo lo anterior, afortunadamente, no es del todo cierto que Oaxaca de Juárez encabece la violencia en nuestro país.

Eso es muy discutible.

sábado, 18 de enero de 2014

El crimen en Oaxaca a finales del siglo XVIII

Antes había respeto.

Bueno, eso es lo que dicen las personas mayores y también el Padre José Antonio Gay, en su Historia de Oaxaca.

Estamos hablando de la última década de los años 1700.

Según el Padre Gay, la moralidad pública era generalmente buena y las autoridades eran respetadas y obedecidas.

Tan sólo en un año se registraron 129 heridos por riña, que eran atendidos en el Hospital Real de la Ciudad de Oaxaca.

Algo que tal vez no haya cambiado mucho es lo sanguinario de los homicidios. Desde aquellos años, el Padre Gay observaba que los homicidios hacían época por la sensación que causaban en el público.

¿Usted es de las personas que se alarman por el número de tumultos, digamos bloqueos, marchas, manifestaciones, plantones y mitotes del Oaxaca de nuestros días? Para su consuelo, no es algo nuevo, pues como lo observa el acucioso historiador oaxaqueño: "Los tumultos en los pueblos no eran tan escasos como se hubiera querido; más, en compensación, fácilmente disipaban con sólo la presencia de alguna autoridad, sin la necesidad de la fuerza armada o con el transcurso de pocas horas, bastantes ordinariamente para sosegar las iras populares, terribles en su primer arrebato".

Los robos en cuadrilla eran escasos y señala a la Cuesta de Ocotlán, conocida también como la cuesta de Chávez, como la más peligrosa debido al paso de comerciantes, por el mercado regional de los viernes; y la cañada de Cuicatlán, que un valiente comisario, Francisco Calderón, purgó de delincuentes al instalar su casa en el epicentro de la zona de asaltos, motivo por el cual se llama ahora la cuesta de Calderón.

Hoy en día  el alcoholismo es uno de los más graves males del estado, pero antes no era así: "Las leyes tenían prohibida la fábrica del aguardiente de caña y de maguey, por lo que los mezcaleros, para colocar sus alambiques, buscaban las cañadas más escondidas y apartadas(...) Por otra parte, el señor obispo Ortigosa, con infatigable celo apostólico, había procurado la extirpación de este funesto vicio, logrando en gran parte su deseo".

Pues sí, parece que siempre sí hubo otros tiempos mejores.

martes, 24 de diciembre de 2013

Los impuestos ocultos de los malos gobiernos

No está obligado a pagarlos.

Pero en la mayoría de los casos, termina pagándolos sin darse cuenta.

Los impuestos ocultos del gobierno son diversos gastos que el ciudadano común tiene que pagar, sin estar estrictamente obligado a hacerlo y que, en la mayoría de los casos, representan gastos adicionales para cubrir deficiencias por la mala calidad de los servicios públicos, o por la mala administración pública.

Son impuestos ocultos porque no ingresan a la tesorería para que de ahí se redistribuyan, sino que el ciudadano los paga directamente, suplantando involuntariamente al fisco y al gobierno.

Un ejemplo muy claro es, por ponerle un nombre, el impuesto para coadyuvar al alivio de la pobreza, mediante el subsidio de la limosna.

Va usted por la calle y una persona con evidente estado de necesidad o pobreza extrema le solicita que le done una moneda. Usted no está obligado a apoyarla, pero las condiciones materiales que ve le motivan un comportamiento ético y solidario por el que desembolsa un par de monedas.

Al igual que usted, cientos o tal vez miles de personas a la semana tendrán un comportamiento similar con diversos solicitantes en esa situación, lo que equivaldría a una enorme suma de dinero anualmente, a la manera del pago de un impuesto para apoyar a quienes sufren de pobreza extrema.

Sin discutir sobre la crisis del Estado de Bienestar y el paradigma neoliberal del “rásquese como pueda”, yo creo que evitar la pobreza de la población debiera ser una de las primeras responsabilidades del gobierno, pero como éste no puede por omisión o por comisión, usted como ciudadano común contribuye con un impuesto oculto, por lo menos para aliviarla.

Otro caso, en su comunidad el servicio de alumbrado público es deficiente, por lo que usted se ve en la necesidad de alumbrar la vía pública con un foco afuera de su casa. No obstante que existen postes de alumbrado público, la distancia o la calidad en el servicio es deficiente o falla con frecuencia, por lo que usted determina encender todas las noches el foco que alumbra la calle.

Este servicio se lo cobra regularmente la Comisión Federal de Electricidad como DAP, “Derecho de Alumbrado Público”, pero hay casos donde el servicio es deficiente.

Al poner usted su propio foco fuera de su casa, más allá de las razones estéticas y ante la necesidad de alumbrar la calle por la inseguridad prevaleciente, el consumo de energía eléctrica se incrementa, lo cual es un gasto adicional derivado de la mala calidad en el servicio público de alumbrado y que usted está financiando, a la manera de un impuesto oculto.

En el mismo sentido, ¿la inseguridad le ha obligado a realizar gastos adicionales o pérdida de tiempo? Digamos que usted tenga que asegurar sus ventanas, comprar candados, instalar cámaras de seguridad o contratar un vigilante: exactamente está usted pagando un impuesto oculto por la mala calidad del servicio público.

Otro ejemplo, aunque la dotación del servicio de agua potable es una obligación del municipio o del gobierno de su ciudad, usted se ve en la necesidad de comprar agua embotellada y purificada, porque la que le suministra el gobierno es deficiente en su calidad y poco apta para consumo humano.

Esa obligación constitucional que tiene el gobierno de brindarle agua potable para consumo humano, simplemente no se satisface, por lo que usted está financiando un impuesto adicional, para obtener un líquido de mejor calidad que le debiera brindar el gobierno.

Tratándose de empleados de gobierno ¿recibe usted su sueldo o salario vía nómina bancaria? ¿Qué ocurre cuando en una urgencia usted se ve en la necesidad de retirar dinero de un cajero automático que no pertenece al del banco en el que recibe usted su pago? Tiene que pagar por el servicio a la manera de un impuesto adicional para acceder a su propio dinero, por la prestación de un intermediario que se lo facilita a través de una comisión. Si usted ha devengado su salario, no tiene por qué pagar para tener acceso a éste.

Los impuestos ocultos del gobierno no sólo son en efectivo, en muchos casos también son en especie o intangibles.

Supongamos que usted perdió tiempo o dinero en algún trámite burocrático porque no se lo resuelven con rapidez o por causas ajenas a los procesos administrativos, pero atribuibles a los servidores públicos. Ese retardo con los perjuicios que pudieran significarle representan impuestos ocultos que usted está pagando y que, evidentemente, no podrá cobrar o hacer que se los regresen.

Su hijo perdió el empleo y junto con su nuera usted les da asilo temporal y contribuye al gasto de ellos, pues esa ayuda familiar representa un impuesto similar al apoyo al desempleo.

Por causa de la política económica del Estado, cuando un conocido o un familiar le pide prestado dinero porque ya está en el límite y no puede obtener créditos de las instituciones formales o porque los intereses bancarios son excesivos y los mecanismos de cobro son muy agresivos , usted le puede prestar o no, sin embargo, el hecho de prestar el dinero le significa que dejará usted de utilizarlo para alguna emergencia o para sus gastos ordinarios, viéndose en la necesidad, incluso, de pedir prestado, lo cual le ocasionó ya un perjuicio. Ese es un impuesto oculto derivado de la mala administración de la economía del Estado., 

Cuando una mala decisión gubernativa  genera pérdidas al erario, no dude usted que los costos, a fin de cuentas se trasladan al ciudadano común, como sucedió con la venta de algunos bancos del estado a la iniciativa privada que no pagaron impuestos y como sucede con el Fobaproa.

Sin duda, la mayor carga de impuestos ocultos a la ciudadanía la generan los gobiernos corruptos. 

Al igual que estos ejemplos mencionados, la realidad nos demuestra que hay una infinidad de resquicios por los que el ciudadano paga de manera informal los impuestos ocultos, sin darse cuenta de que con sus aportaciones, le está ayudando a hacer su tarea a los malos gobiernos.

martes, 3 de diciembre de 2013

Cuatro formas en que las iglesias podrían salvar a la sociedad

Es un oportunidad.

Las sociedades contemporáneas enfrentan hoy en día, en mayor o menor medida, una crisis de valores profunda.

Una muestra de esto es el crimen.

En países como México, los hechos de sangre, en periodo de paz, nunca habían registrado un crecimiento excesivo como en los años recientes.

Si bien es cierto que el crimen no tiene ética, por su propia naturaleza antisocial, el hecho de que se asesine a niños, jóvenes y mujeres de manera indiscriminada evidencia que el crimen ha escalado al estadio máximo de su sobrevivencia: matar o morir.

Este impulso homicida, que es multicausal, también se explica por la existencia de una severa crisis de valores.

La pregunta clave es plantear si las religiones pueden contribuir a disminuir el crimen mediante la ética religiosa.

Un primer punto de análisis es que las iglesias defienden por sí mismas diversos dogmas que, incluso, entre ellas mismas, enfrentan conflictos.

Omitiendo este asunto del conflicto interreligioso, rescatemos la deontología particular de los diversos credos religiosos, al menos de las iglesias basadas en el Cristianismo. De modo que, independientemente de las perspectivas de sus credos, se pueda destacar la misión final que cada una de éstos tiene.

Partimos de la idea de que las religiones basadas en el cristianismo persiguen un fin ético individual y social. Y que éste conjuga una serie de principios morales que se fomentan y se promueven en la vida cotidiana y que son de elevado respeto por la vida, la dignidad, el trabajo, la solidaridad, la honestidad y en general, del bien.

Bajo estos principios, las religiones representan un activo extraordinario para contribuir a sanear la sociedad y prevenir conductas antisociales desde el seno familiar a través de la fe.

De manera más práctica, ¿de qué manera pueden contribuir las religiones a la restauración de la armonía social?

1. Robustecer sus iglesias. En primer lugar se trata de que las religiones cierren filas, es decir, que fortalezcan la identidad religiosa entre sus fieles y se reagrupen como asociaciones con características y fines propios, de acuerdo con sus credos y prácticas de fe, enfatizando de manera particular los valores y virtudes a partir de la fe. Tendrían que darle prioridad a la reconstrucción del hombre nuevo.

2. Hacer un pacto de no rivalidad. Más allá del ecumenismo, a las iglesias de las distintas religiones les debe quedar claro que no se pueden agredir entre éstas, por lo que se tendrán qué revisar los métodos de proselitismo religioso y evitar prácticas de conversión que representen disputas y enfrentamientos.

3. Crear cooperativas financieras respaldadas por las religiones. Aunque se escucha como una incongruencia--dado que los fines de la fe, no son los fines del dinero--, las asociaciones religiosas pueden
contribuir al apoyo y saneamiento financiero de sus feligreses, a través de cajas de ahorro o cooperativas, que manejen bajos intereses, ya que no inspira a las religiones el espíritu de lucro.

4. La religión y la productividad laboral. La infraestructura de las iglesias debe contribuir al desarrollo y la productividad del ciudadano y de la sociedad a través de la creación de talleres, la impartición de artes y oficios socialmente útiles que cubran el vacío que genera el estado neoliberal.

A fin de cuentas lo que desea el hombre normal es vivir en paz y en armonía social. Si el Estado laico tiene muchas limitaciones estructurales para apoyar el desarrollo de las personas y de la sociedad, las religiones representan una oportunidad maravillosa para consolidar su función ética y de paso contribuir de manera más determinante para prevenir una sociedad sin brújula por carecer de principios y valores.

Bueno, eso creo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Triquis basquetbolistas: entre la tragedia y el triunfo

Son la sensación.

El éxito efervescente de los pequeños bastquetbolistas de la etnia triqui--- originarios principalmente de Río Metates, comunidad de Copala, más cercana a Putla Villa de Guerrero, el municipio tropical que no tiene mar---, representa un respiro en la tragedia de un pueblo dividido en dos bandos politicos caracterizados por prácticas de exterminio mutuo.

Al igual que en las comunidades triquis de la zona alta, Chicahuaxtla e Itunyoso, donde el frío es parecido a la sierra tarahumara, los triquis de la zona baja han dado una lección extraordinaria de disciplina y entrega para el deporte.

Por su pertenencia étnica---en Oaxaca hay 16 grandes troncos raciales y la comunidad afromestiza--- los triquis basquetbolistas no escapan a los vaivenes de la política de su grupo poblacional. Prueba de ello es una reciente manifestación integrada por varios cientos de triquis agrupados en una poderosa organización social, que encabezaban precisamente los triunfadores niños basquetbolistas.

Los infantes iban con la felicidad de quien ostenta el triunfo, con la inocencia a flor de piel mientras que sus líderes iban con la malicia del político que tiene una nueva arma para la lucha.

¿Qué quieren los triquis? Quieren acceso al desarrollo. Aunque se conforman con que les adelanten estímulos económicos para sus propósitos. Se rumora que la última vez que los desalojaron del Palacio de Gobierno de Oaxaca, las autoridades tuvieron que desembolsar 70 mil pesos por persona.(El jugoso negocio de la protesta social).

Lástima. Si el gobierno no aprovecha este resquicio de luz en el futuro triqui--el deporte del basquetbol--- otros, sin duda, ya lo están viendo como un filón político con prometedoras ganancias económicas.

Ojalá que este triunfo signifique la prometedora esperanza de un nuevo camino para la paz entre las comunidades triquis, principalmente de Copala.

Que el deporte una a los hombres.

Lo deseo de corazón.

domingo, 27 de octubre de 2013

Oficios populares

La referencia es de 1956.

En una compilación de artículos periodísticos titulado "Los Mexicanos se Pintan Solos", Ricardo Cortés Tamayo describió los oficios populares de la época en la Ciudad de México.

La mayoría de esos oficios son comunes en los estados de la República Mexicana y también en Oaxaca.

Vamos a reseñar los oficios que menciona Cortés Tamayo, revisando su situación actual en el contexto de la sociedad oaxaqueña:

1. El fotógrafo ambulante.-  Han sobrevivido pese a la masificación de las cámaras de fotografía. Ya no cargan su caja negra para hacer su revelado instantáneo y tampoco usan tripié; actualmente usan cámaras digitales. Tiene amplia presencia en las festividades escolares y religiosas de los pueblos.

2. El Cilindrero. En la Ciudad de Oaxaca a veces llegan solitarios cilindreros cargando su extraordinaria caja de madera, debidamente uniformados--parecen viejos carteros---, colectando la cooperación con su cachucha. Se ven menos, pero se siguen viendo.

3. La Quesadillera. Acá en la Verde Antequera sólo hacen quesadillas de quesillo: "¿Pus' qué se cree? Las quesadillas, como su nombre lo dicen, son de quesillo. Aunque, honestamente, son más ricas las memelas, una quesadilla sin doblar, embarrada de frijoles, pedazos de quesillo, salsa verde o roja y con queso o quesillo en trocitos dorados. Otra cosa son las empanaderas, que venden empanadas típicas de San Antonino, aunque no vengan de San Antonino, no importa. Hay que saborearlas.

4. El Peluquero.- La verdad es una profesión amenazada por las estéticas, que son atendidas alegremente por muchachas jóvenes. Pocas peluquerías perviven. Van desapareciendo poco a poco.

5. El Voceador.- A diferencia de lo que creen sobre la tecnología, el oficio de voceador es ampliamente socorrido y nuevos y variados periódicos surgen hoy en día en las principales ciudades de Oaxaca. Incluso, en las principales vialidades van toreando los carros los voceadores anunciando los periódicos del diario. En los pueblos es común que cuando sucede un acontecimiento escandaloso: homicidio, robo, escándalo al fín, circulan los coches con bocinas anunciando la noticia y vendiendo el periódico en el lugar de los hechos.

6. El Afilador.- Cada vez son menos. El hombre de sombrero que va empujando su monociclo mientras anuncia con un silbato inconfundible pitido se aparece cada vez con menor frecuencia, para desesperación de las amas de casa que tienen que comprar cuchillos chinos, tan filosos como variados.

7. El Jefe de Sección.- La mayoría ya se jubilaron o pasaron a mejor vida. Se les extraña en la administración pública porque, por lo menos, eran educados y sabían hacer con precisión su trabajo de elaborar oficios y comunicados.

8. El Lechero.- Al menos son más frecuentes en Oaxaca las lecheras, que llevan su bote de aluminio de 20 libros, con su despachador de aluminio de medio litro y que venden ahora la leche en bolsas de plástico. El lechero como oficio es inusual y queda únicamente como un recordatorio de tiempos de gloria en los albures.

9.- El Camotero.- Se les ve con menor frecuencia, pero todavía andan por las calles de la Ciudad como la cabeza de un tren, ofreciendo camote y plátanos fritos. En los mercados son las mujeres las "camoteras", que desde tempranito llegan con su deliciosa variedad de camote con miel y el inigualable chayocamote, que es el tubérculo madre de los chayotales y una auténtica delicia para el paladar.

10. El Merolico.- El tipo de merolicos que más abundan por estos lugares de Oaxaca son los vendedores de pócimas mágicas y remedios milagrosos contra dolores musculares, manchas en la cara, cansancio, cayos... en franca competencia contra los productos milagros de la televisión.

11. El de los Raspados.- Es un oficio que pervive. Sobre todo afuera de las escuelas. Con su carretilla o su triciclo, ahí va vendiendo el hielo azucarado con los más variados sabores.

12. El Billetero.- Por lo general son hombres y mujeres de edades muy avanzadas. Ya casi no se ve al jorobadito, al que todo mundo le compraba un billete de lotería por considerarlo un buen augurio.

13. La Herbolaria.- Es un oficio que va desapareciendo y cada vez se ven menos. Casi siempre se les encuentra en los mercados o plazas principales de Valles Centrales. Sus productos.son un mundo mágico porque tienen el remedio para todos los males.

14. La de las Pepitas.- Acá en los Valles Centrales de Oaxaca, por lo general son mujeres y les dicen "semilleras" porque a las pepitas les dicen "semillas"; en efecto, la semilla de calabaza dorada al comal con sal y limón son la botana tradicional.

15. El Azúl.- Por acá es más frecuente llamarlos "polis" u "oficiales" y su reputación está por los suelos. Como garante del orden todos saben que cuando agarra a un ladrón, se lo lleva, lo despoja y regresa alegremente a continuar vigilando, total "ladrón que roba a ladrón".

16.- El Abonero.- Este oficio está aumentando. Ya con bicicleta o motocicleta, los aboneros entran y salen de las calles como almas endemoniadas con una sola misión: cobrar, que nadie se quede sin pagar. Creo que en este modelo neoliberal, los aboneros se multiplican alegremente.

17. El Cartero.- Es un oficio en extinción. Lástima.

18. El de los Toques.- Insólito. Al menos en la Ciudad de Oaxaca sobrevive un par de estas personas con su cajita maravillosa que le dobla los brazos al más valiente. Por diez pesitos le dan unos toquesitos, sin ser torturadores.

18. El Ropavejero.- La verdad, la verdad ya desparecieron. En el mejor de los casos, podríamos decir que han sido substituidos por el "Fierro Viejo" que pasa en su destartalada camioneta cargada de cachivaches gritando "Fierro viejo que vendan, compro lavadoras, bicicletas, estufas, licuadoras, monedas antiguas y toda clase de fierro que ya no le sirvaaaaaaa."

19. Los Mariachis.- Ni dudarlo. No se concibe una ciudad sin mariachis. Mantienen su vigencia.

20. El Bolero.- Es de los oficios más nobles y limpios. Si alguna vez quiere saber el termómetro político de un lugar, simplemente hágale la plática a un bolero, auténtico maestro de análisis político local.

21.- El Tortero.- Nunca falta. Las tortas compiten con los tacos, de modo que donde no haya tacos habrá tortas y viceversa.

22. El Soldador.- Como tal ya no se le ve. En cambio está el hijo de doña Lupe, la de la esquina, que tiene conocimientos de plomería y arreglará el asunto por unos cuantos pesos.

23.- El Barrendero.- Perviven gracias al ayuntamiento, que los contrata para que desde las cuatro de la madrugada aseen con sus escobas las calles de la Ciudad. También en los pueblitos que tienen mercado, contratan a una persona para que desde temprano haga lo propio.

24.- El Cargador.- Al menos en la Central de Abastos de Oaxaca es un oficio muy socorrido. Por lo general andan con su diablo y si uno se descuida, más de uno se irá por otro lado con la mercancía.

25. El Mozo de Puertas.- Todavía se le encuentra en algunos despachos de gobernadores, abriendo y cerrando la puerta. Es el viejecito inventariado en la oficina de la gubernatura que ha visto pasar a todos los gobernadores y sabe quién ha sido el menos malo y hasta el peor, porque en estos menesteres no hay buenos.

26. El Camionero.- Al menos en la Ciudad se le llama "urbaneros" y se quedaron en la edad de piedra. Son parte de la ecología urbana.

27.- El Evangelista o Escribano.- En el mercado "Benito Juárez" de Oaxaca todavía existe un escribano que va un par de días a la semana con su escritorio portátil, su máquina de escribir portátil y su habilidad extraordinaria para teclear sin ver y sobre todo, adivinar el pensamiento de los usuarios, pues basta con que uno le diga que necesita hacer tal solicitud, para que el escribano se la entregue de inmediato a firma con su debida copia al carbón.

28. El Fierro Viejo.- Decíamos que pervive como un ave de rapiña de la era de acero. Negociar con un fierro viejo, como se les conoce, es francamente aceptar una derrota anticipada. -Oiga, pero si esto que le estoy vendiendo es cobre. -No importa seño, naiden se lo va a comprar, si no soy yo.

29.- La Taquimecanógrafa.- Están desapareciendo. De hecho, ya casi no hay Academias de Taquimecanografía, de donde salían las futuras secretarias que corregían a sus novatos jefes. Todavía en algunas oficinas públicas hay secretarias de la tercera edad que son taquimecanógrafas profesionales y que corrigen a esas pomposas secretarias. Las taquimecanógrafas no sólo son hábiles en los menesteres de la escritura y sus misterios ortográficos y lingüísticos, sobre todo, tienen una personalidad y un glamour envidiables.

30.- El Cuidador de Coches.-  Bueno, ni qué decir de este oficio que se ha dividido hoy en día en el cuidador de coches de primera clase: el "valet parking" y el de segunda clase "el franelero", que te aparta el estacionamiento y te limpia el carro, por una módica cuota.

31.- El Machetero.- También conocido como el "chaflán", es más común en los carros que se dedican a la carga. De hecho, también se les encuentra en los camiones de transporte de pasajeros, anunciando las rutas y uno que otro piropo a las chicas guapas.

32.- El Chícharo.- Este ayudante de peluquero está desapareciendo junto con los peluqueros.

33.- El Tamarindo.- Como policía vial pervive gracias a la burocracia que no ha creado otra figura para ordenar el tránsito. Es común escuchar entre ellos la frase aquella de que "tránsito que no tranza, no transita".

34. El Librero de Viejo.- En  la ciudad de Oaxaca hace un par de años apenas abrieron una librería de viejo, ahí cerca de la Iglesia de nuestra señora de las Nieves. Ahí encontré la autobiografía de Gonzálo N. Santos, ante la mirada atónita del vendedor por mi entusiasmo. Ya regateado el libro me costó cincuenta pesos.

35. El Ruletero.- Ese oficio acá es muy amplio y los sitios de taxis se multiplican por doquier.

36. El Maestro Rural. Sin palabras.

En otra colaboración hablaremos de los oficios que no mencionó el buen Ricardo Cortés Tamayo, pero que, al menos en la Ciudad de Oaxaca, son comunes.

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿Benito Juárez era realmente de Guelatao?

La historia oficial dice que sí.

No obstante, los antecedentes que consigna el poblamiento de Guelatao indica que sus habitantes provenían de una comunidad vecina que se ubicaba en Rabezi, ranchería perteneciente a Santiago Xiacui.

Según esta información, Rabezi, que en zapoteco significa árbol de nudos en la punta, era una población rica y abundante en el siglo XVIII; sin embargo, hubo una epidemia que devastó a la mayoría de los pobladores, por lo que, los sobrevivientes abandonaron el pueblo y solicitaron  permiso a las autoridades de Ixtlán, para que les permitiera vivir en Guelatao, en donde estuvieron como vecinos hasta 1824, fecha en que obtuvieron su reconocimiento.

Benito Juárez nació en 1806 y en sus "Apuntes para mis Hijos", su autobiografía, consigna que nació "en el pueblo de San Pablo Guelatao de la Jurisdicción de Santo Tomás Ixtlán en el Estado de Oaxaca", precisamente cuando todavía eran considerados "vecinos" de la comunidad, es decir, no originarios.

Como sea, la ascendencia étnica de Don Benito Juárez, según esa evidencia, podría encontrarse justamente en Rabezi, que en el censo del gobierno del estado de Oaxaca, del último tercio del siglo XIX, arrojaba apenas una población de 15 personas.

Este detalle le da un cariz de leyenda a los orígenes del prócer y tal vez por ese motivo, Xiacuí podría reclamar moralmente, ser la cuna de la raza de este extraordinario personaje de la vida pública del país.

martes, 10 de septiembre de 2013

El adeudo de Benito Juárez con Alejandro de Humboldt

Juárez puso la primera piedra.

Este 14 de septiembre se cumplirán 244 años del natalicio del gran sabio alemán Alejandro de Humboldt.

Al menos son tres las características que hacen de Alejandro de Humboldt un personaje imprescindible en la historia de México:

En primer lugar su sólida y destacada formación científica y humanista, que lo llevó a acometer a sus treinta años una de las más grandes hazañas del mundo contemporáneo: la exploración científica del continente americano durante cinco años(de julio de 1799 a julio de 1804), de los que uno dedicó a México.

Los resultados de este extraordinario viaje los publicó en una obra monumental denominada "Viaje a las Regiones Equinocciales" y dentro de las obras más destacas para México, el "Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España".

Otra segunda característica, sin duda, fue su ascendencia con el Rey español, Carlos III, que le cofinanció su viaje de exploración a América y  le expidió las más amplias recomendaciones para penetrar la complicada burocracia de las colonias y de sus autoridades civiles, militares y eclesiásticas, incluyendo las sociedades científicas de la época.

Fue tan relevante su presencia en el ámbito científico y cultural que además de realizar su trabajo de campo, intervino como sinodal en exámenes de titulación y tuvo que hacer gestión ante diversas autoridades para desenterrar la impresionante escultura de la Coatlicue.

Y una tercera característica de su relevancia, la constituye su interacción en un entorno de ideas libertarias que convergió en su persona por su afinidad intelectual con las causas de la justicia, y la preocupación del desarrollo de un país contrastante que lo fascinó y lo hizo vibrar en cuerpo y alma.

Tal vez no haya interactuado directamente con Don Benito Juárez, por las diferencias de edades y la distancia, ya que dos años después de que regresara a Europa con su abultada investigación sobre tierras americanas, apenas nacía Benito Juárez en la frondosa sierra oaxaqueña. Por otro lado, se sabe que el gran sabio alemán siempre quiso retornar a su amado objeto de estudio, pero las circunstancias no se lo permitieron.

En 1857 el presidente Comonfort, le adiciona el apellido de Humboldt a un pueblo zapoteco del istmo, Guevea, en honor del científico que había identificado y propuesto el istmo de Tehuantepec, como una de las zonas idóneas para unir los dos oceános intercontinentales. Otro de los lugares que había propuesto para el canal fue Panamá.

Alejandro de Humboldt murió en Alemania el 6 de marzo de 1859. Tres meses después, el 29 de junio, Don Benito Juárez, en justo homenaje por sus aportaciones a la ciencia y el conocimiento de México, lo nombra "Benemérito de la Patria" y como suele suceder con los grandes hombres que realizan grandes aportaciones, determinó que se le construyera una estatua.

Juárez hizo lo que tenía que hacer en calidad de hombre de estado.

Pero como dice Alicia Reyes en sus excelentes apuntes biográficos sobre Alejandro de Humboldt(SEP, México, 1967), "Las duras pruebas por las que atravesaba México, la guerra de Reforma y la intervención francesa, impidieron la ejecución de estos decretos. Pero durante los treinta años de paz porfiriana tampoco se les dio curso, y el único testimonio de gratitud a Humboldt fue dar su nombre a una calle del centro de la Metrópoli. La estatatua que se levanta en el pequeño jardín de la Biblioteca Nacional fue obsequiada a México por Guillermo II, con motivo del centenario de la Independencia."

Sin duda, Juárez hizo lo propio, la República, entonces, está en deuda con el gran sabio alemán.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Zimatlán de Álvarez o Zimatlán de Mejía?: O la venganza de Don Porfirio

Es un municipio de valles centrales.

Zimatlán de Álvarez es también cabecera distrital y debería de llamarse Zimatlán de Mejía, pero se llama Zimatlán de Álvarez por una venganza de Porfirio Díaz.

En el municipio de Zimatlán, Oaxaca,  nació el 4 de agosto de 1814 el General Ignacio Mejía Fernández, gran patriótica que formó parte del Ejército Trigarante, fue uno de los ilustres miembros de la generación de liberales juaristas, combatiente de la Batalla del 5 de Mayo; Gobernador interino de Oaxaca, Gobernador y Comandante Militar de Puebla y también Ministro de Guerra y Marina de Don Benito Juárez.

Bajo su mando militar tuvo en repetidas ocasiones como subalterno a Porfirio Díaz---y también a Félix, el "Chato Díaz", hermano de Don Porfirio---.

Correspondió al General Ignacio Mejía combatir, vencer y contener los levantamientos guerrilleros de Porfirio Díaz ( y de Félix Díaz) en contra de Benito Juárez. Por eso, cuando muere Juárez, el candidato natural para sucederlo era por mérito y linaje el jefe del partido Juarista, el General Ignacio Mejía.

Porfirio Díaz de hecho le temía y lo respetaba, por eso durante su primer y segundo mandato presidencial lo exilió a la Habana.

Siendo gobernador de Oaxaca Félix Díaz, en 1868, emitió un Decreto por el que concedió una feria anual a Zimatlán, modificando su nombre a Villa de Álvarez, en reconocimiento al General guerrerense Juan Álvarez, que fue presidente de México.

Evidentemente, con esta medida se ratificó el rencor de los Díaz contra el General Ignacio Mejía y que se tradujo en un duro golpe para los oaxaqueños, pues el General Ignacio Mejía, además de haber nacido en Zimatlán tenía el mérito suficiente para ser él la persona honrada con esta medida.

Sin embargo, el General Ignacio Mejía, con la dignidad y sabiduría de un hombre de su talla, no se amedrentó por este detalle.

El General Ignacio Mejía falleció el 2 de diciembre de 1906 en Oaxaca.

¿Se le reivindicará algún día?