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martes, 11 de junio de 2013

Pierde seriedad la jornada electoral en Oaxaca

Es un exceso.

Desde el día de ayer 10 de junio ya se había desatado el rumor que finalmente se confirmó en la página web del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), que aprobó que en las boletas de las próximas elecciones del siete de julio aparezcan "sobrenombres" y "apodos" de los candidatos a presidentes municipales y diputados locales de los partidos participantes.

De esta manera los candidatos aparecerán así:

"Mi amigo Wicho" de San Francisco Ixhuatán
"Paco Reyes" de Oaxaca de Juárez
"El Chivo", de San José Chiltepec
"Arqui Willy" de San Pedro Mixtepec
"Manolo León" de Santa Catarina Juquila
"Antonio, El Gordo Sacre" de Tuxtepec, y
"El Lobo Mayor" de Xoxocotlán, entre otros.

A excepción de los afortunados consejeros, que se supone escucharon y avalaron los sesudos argumentos de los partidos que hicieron esta propuesta, el común de los ciudadanos desconocemos una sola razón por la que se aceptó esta medida.

No es que estemos "chocheando" para no "agarrar la onda" de que esta medida puede ser más "cool" para una democracia deprimente donde los partidos, a falta de auténticas propuestas de soluciones a los problemas reales, lo único que pueden ofrecer al ciudadano común es una marca de un producto vacío.



martes, 14 de diciembre de 2010

Oaxaca, democracia en crisis

En política se puede ganar perdiendo o perder ganando.
Los princnipales partidos de oposición en Oaxaca están ahora en el segundo caso, puesto que ningún partido tiene control efectivo del Poder Ejecutivo y ni de la Cámara de Diputados y en cambio su responsabilidad es enorme---les sucedió lo mismo que a Fox, ganaron en el momento menos indicado---.
Acostumbrados a comer de la mano de los gobiernos priístas, la oposición en Oaxaca siempre se dejó seducir por el gobierno en turno y su subordinación creó una especie de parasitismo de beneficios en dinero y en especie.
A la oposición le hizo falta crecer, madurar.
Salvo muy escasas excepciones, el papel de la oposición en la Cámara de Diputados en el régimen priísta se caracterizó por la denuncia abstracta y el colaboracionismo oficioso al límite.
Las iniciativas trascendentales brillan por su ausencia y lo que se percibe son efectos de los procesos de actualización legislativa del Congreso de la Nación y principalmente iniciativas del Gobierno Federal.
El papel de los partidos polìticos, al mismo tiempo, desapareció y se convirtieron en simples cajas de resonancia. Ningún partido le invirtió a la cultura democrática. Su funcionamiento no escapó a los vicios de élites y grupúsculos de intereses inmediatos.
La ciudadanía está ausente.
Amos de la verdad absoluta, los partidos de oposición en Oaxaca en el preámbulo de la caída del régimen priísta, nunca se preocuparon por modernizarse, renovarse, abrir espacios legítimos a las demandas de la ciudadanía.
Si bien es cierto que los políticos no son madres de la caridad, también se puede afirmar que sus comportamientos políticos no estuvieron a la altura de las circunstancias y que su acceso, hoy en día, al poder sólo traslada la arena política al interior del gobierno y la administración pública.
Pero todo esto, que realmente no se ve que tenga forma de reivindicación histórica del cambio en Oaxaca, empieza a acumular presiones que generaran situaciones de ingobernabilidad previsibles, únicamente controlables por los viejos vicios que algún día pretendieron combatir.
La democracia en Oaxaca está en crisis y no se vé por dónde haya una solución.