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viernes, 31 de mayo de 2013

Frágil municipalismo oaxaqueño

Es irónico.

El Estado con el mayor número de municipios a nivel nacional, 570 a la fecha, es al mismo tiempo el estado con menos políticas públicas municipalistas.

Por eso es importante destacar la añeja demanda de ordenar el desarrollo metropolitano en el Estado de Oaxaca y de manera especial, de su principal zona metropolitana--que es la ubicada alrededor de la ciudad de Oaxaca de Juárez---.

Como se sabe, en el federalismo mexicano, el orden de gobierno municipal sufre de un alto grado de paternalismo que limita su autonomía, principalmente financiera y que reduce su potencial de gobierno a una mera ventanilla de trámites del estado y la federación.

Históricamente se han obtenido logros determinantes en la configuración del municipalismo mexicano: su autonomía política, que le permite nombrar a sus propias autoridades municipales; su autonomía administrativa, por el que se pueden organizar conforme a sus características y necesidades y su creciente--y hoy limitada-- autonomía financiera.

Al menos son tres los problemas que limitan el ejercicio cabal de sus competencias:

1. La falta de un servicio civil de carrera en áreas técnicas. Por lo que no cuentan con profesionistas de planta que le den seguimiento a los servicios técnicos: auxiliares de tesorería, auxiliares de la sindicatura, auxiliares de la alcaldía y auxiliares de los servicios públicos municipales. Esta ausencia de leyes estatales de servicio civil de carrera municipal ha sido tergiversada con la falsa idea de la reeleción municipal, que atenta contra la tradición del espíritu democrático del municipio.

2. La falta de programas de desarrollo regional.- Honestamente desconozco la experiencia de los estados en esta materia. Al menos en el Estado de Oaxaca carecemos de instrumentos de planeación que permitan articular a las regiones y los municipios desde una perspectiva de integración regional para el desarrollo, y

3. La falta de ordenamiento urbano.- Con la sola experiencia empírica de visitar otros estados, creo que esta es una demanda añeja que tiene mucho camino andado en la academia y en programas de gobiernos federales.

La buena noticia para Oaxaca es que por fín, al menos en el discurso, se está llamando ahora la atención sobre este problema. Nunca es tarde para meter orden. Y es precisamente en la diputación local donde se convoca a la creación local del Instituto Metropolitano de Planeación.

Este instituto tendría como objeto contribuir al desarrollo metropolitano de los 22 municipios que conforman el área metropolitana de la Ciudad de Oaxaca de Juárez---según se anuncia, este municipio ya creó su propio Instituto Municipal y está empujando para la creación del Instituto Estatal---, lo cual no está nada mal.

Lo malo de estas propuestas es que con los cambios de autoridades cambian las prioridades y ya no tienen el mismo empuje inicial para su concreción y operación, no obstante que estén en la ley. El ejemplo más patético sucedió en Oaxaca con la desaparición del Instituto de Desarrollo Municipal, en el sexenio pasado, en un estado donde las necesidades de capacitación, orientación y asesoría de gestión son una gran demanda para la mayoría de los municipios, cuyos magros presupuestos y la ausencia de la cultura de la capacitación los vuelve más frágiles.

Esperemos que estas medidas no se pierdan y pronto podamos ver una gran concertación de esfuerzos para demostrar que sí se puede dejar de ser tan frágiles para el desarrollo.

martes, 2 de agosto de 2011

Que ahora sí se escuchará a los pueblos indios

Parece una moda.
Cada nueva administración gubernamental ofrece ahora sí la solución al problema estructural de la sociedad oaxaqueña: el problema indígena.

Ayer correspondió su turno al presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas de la Cámara local, Héctor Lorenzo Inocente, que presentó el "Programa Consultivo para la Atención Legislativa de los Pueblos Indígenas" que según destaca la prensa, pretende realizar una consulta para valorar las carencias reales que existen en las comunidades indígenas.

A reserva de revisar el programa, me da la impresión de que todavía hay mucho romanticismo, por el que ubican a los pueblos indígenas como menores de edad.

Es evidente que el quid del asunto es superar los prejuicios constitucionales por los que el Convenio 169 de la OIT sigue siendo, en gran medida, letra muerta.

Por otro lado, el problema indígena en Oaxaca tiene mucho que ver con dos visiones confrontadas de proyectos de país: el naciolista y el neoliberal. La tercera vía tendría que ser algo parecido al "comunismo capitalista" de los chinos, si se vale el término.

Mientras, vamos a esperar a ver qué quieren saber que no conozcan los diputados, que por lo que veo deben tener muchas preguntas...