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miércoles, 14 de agosto de 2019

CHICANO, ARTE ACÁ: INSPIRACIÓN DIDÁCTICA

Toda la niñez debería ir al museo.

Todos los niños y niñas deberían ir este mes y hasta el 10 de noviembre de este 2019 al Museo de los Pintores Oaxaqueños(MUPO) para ver la muestra de arte chicano de los Angeles, California "Construyendo puentes en época de muros".

No es que se trate de una exposición para niños, pero las obras que componen esta exhibición tienen, a mi modo de ver, un carácter didáctico que incentiva la imaginación creadora.

Es esa una de las virtudes de los museos modernos, acopiar materiales que al tiempo que se disfruten, inspiren, que muestren experiencias y recursos que sirvan como referencia para la creación, como lo sintetizó José Vasconcelos con una frase contundente que dice más o menos así: "derrochar las ideas, porque solo en el derroche de ideas florece el pensamiento".

Tal vez los niños en el museo no entiendan las complejidades sociológicas de la creación artística en contextos multiculturales y complejos. Lo que se pretende al llevarlos a ver esta muestra es que asocien la cotidianeidad como fuente de producción artística.

Desde California--laboratorio de las ciudades del futuro-- y tras una feliz gira en territorio nacional llega al MUPO esta exposición de hombres y mujeres de la resistencia cultural que recrean el arte en el antiguo territorio mexicano.

California, a la que malamente se desprestigia con el dicho: "frutas sin sabor, flores sin olor y mujeres sin amor"... en realidad, muestra en estas obras una gran sensibilidad artística y creativa, por lo que podríamos decir, California chicana, pinturas con color, ideas con sabor y arte de lo mejor.

¿Por qué casi no veo escolapios en los museos? Esta es una buena oportunidad para llevarlos, la muestra se presta para una buena visita guiada y de paso visitan la excelente exposición dedicada al gran maestro Juan Alcázar.

Museo de los Pintores Oaxaqueños, calle de Independencia, en contraesquina de Catedral. Descuentos a estudiantes y maestros. Niños entran gratis.

















PATRIK MARTÍNEZ. America is for dreamers.



FRANK  ROMERO. Carro con corazón. 






















ANA SERRANO. Cartolandia.

jueves, 27 de junio de 2019

Su santidad El Santo




Este mes de junio se inauguró en el Museo de los Pintores Oaxaqueños la exposición de arte y pintura “Tercera Caída” de Charles Barth.

“Tercera Caída” es una colección de pinturas, objetos y ensambles que tienen como punto central al Santo, el gran exponente de la lucha libre que es todo un ícono de la cultura mexicana del siglo XX.

Al mismo tiempo que la exposición podría considerarse un homenaje al “Enmascarado de Plata”, también, de manera destacada, es una interesante muestra del contexto de la cultura nacional, por la gran variedad de evocaciones locales y los colores típicos de la nacionalidad; por los personajes históricos del país y el enfoque peculiar y atinado de Barth para recrear en un collage estético una cosmogonía de la cultura del personaje en su contexto histórico-social.

En un primer punto del discurso estético de estas representaciones encontramos primero al Santo, en la excelente metáfora de su santidad, con los elementos que caracterizan el culto en la iconografía del arte sacro: el santo en su sitial sagrado, rodeado del aura brillante propias del iluminado; el Santo en la representación de una trinidad escolástica: El Diablo luchador y representante del mal; el Santo, al centro, reivindicador del bien y a su lado, la luchadora con la máscara de la muerte y ataviada—“con el debido respeto”--- con el reconocido manto de una virgen, porque en la lucha la mujer tiene una participación preponderante.

Una vez precisada la divinidad del Santo, que podrían convertir a Barth en un hagiógrafo de su santidad el de la máscara plateada, con un gran sentido del humor, a la manera de un iconodulo del feudalismo, el siguiente paso es reconocer su proyección histórica en tres caídas: nacimiento, desarrollo y muerte.



Al principio fue la oscuridad, pero luego llegó el Santo y comenzó la función.

El nacimiento del Santo sucedió en el Templo Mayor, en la cúspide la pirámide de las serpientes y fue ofrecido de la mano de Huitzilopochtli al panteón azteca. El Caballero Jaguar y el Caballero Águila auspiciaron el inicio de la leyenda, en la mejor tradición de los guerreros meshicas.

El Santo es el Atlas que sostiene el mundo de la lucha libre, lleno de luchadores hombres y mujeres que le dan sentido, en una zona donde es de día y es de noche, rodeada de esqueletos en forma de ángeles alados, como en forma de demonios, de colores blanco, verde y rojo, que representan el bien y el mal y coadyuvan a sostener este planeta.

Si bien es cierto que la muerte es la fiel compañera del luchador, ilustrada ya con su máscara, ya con sus desnudos huesos, el Santo también está rodeado de otras destacadas figuras del pancracio nacional, para bien(como compañeros de bando) o para mal(cuando han caído vencidos bajo la fuerza y la astucia del Santo) y cuyas máscaras perdidas penden en lo alto de las columnas de su altar principal.

La Boda del Santo es como un domingo en la Alameda, en donde todos los personajes de la historia patria llevan la máscara del Santo. Total, la vida es un carnaval y todos se amparan bajo la misma máscara.

Todo un circo es la familia del Santo. Bajo la lluvia de serpentinas y el amparo de la Virgen de Guadalupe, fiesta y religiosidad van de la mano en un espectáculo donde toda la familia contribuye con su vocación, porque al final de cuentas la vida, además de espectáculo, es una lucha incesante.

El cuadrilátero es en realidad una cruz, en cuyos cuadrantes extremos la lucha se desarrolla como una rifa. Es la feria, que es luz, juego y azar donde gira la vida de los luchadores en medio de la función.


Ningún juego mexicano ilustra con tanta precisión el espíritu de la lucha libre como el de Serpientes y Escaleras.  Como información adicional hay que recordar que en toda su carrera luchística el Santo nunca perdió la máscara. Como los héroes de carne y hueso, siempre estuvo rodeado de mujeres hermosas, ya como luchadoras, ya como tentaciones o complemento del héroe.

Un cuadro triste es la muerte del Santo. Blue Demon, Mil Máscaras y el Rayo de Jalisco, cargan en lo alto la tabla donde descansa el Santo bocarriba con los brazos colgantes, sin vida. Las sacerdotisas enmascaradas realizan los funerales en el templo de Quetzalcoátl, mientras su imagen clásica, donde aparece con el dorso desnudo y con los brazos  levantados, brilla ya en la inmortalidad .

No es necesario ver al público de la lucha libre, el griterio, los accesorios, la parafernalia porque desde que te introduces en esta exposición todo el ruido te acompañará silenciosamente.



Charles Barth ha sabido captar la esencia de una leyenda, asociándola al carácter nacional. Su ingeniosa y brillante representación artística de la vida, pasión y muerte de El Santo es un homenaje al Enmascarado de Plata, Rodolfo Guzmán Huerta, que cobra mayor vigencia mientras pasa el tiempo.

Enhorabuena por este generoso acto que reivindica la cultura popular.