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miércoles, 11 de abril de 2018

El cuello de botella de la educación pública en Oaxaca

Es un tema de gobernabilidad.

La educación pública en Oaxaca adquiere hoy en día una importancia relevante por tres razones: como pilar estratégico del desarrollo local, como destino creciente de cuantiosos recursos financieros y como fuente de conflicto social.

Hoy en día la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca—que es el principal subsistema de educación media superior en el estado--- y las escuelas de nivel preescolar, primaria y secundaria que coordina el Instituto de Educación Pública de Oaxaca muestran un malestar laboral y social que se traduce en continuas huelgas o manifestaciones de inconformidad por parte de los trabajadores de la educación.

La mayor cobertura de educación pública en la entidad se encuentra en estas instituciones.

En la mayoría de los casos una de sus principales demandas es el cumplimiento de las obligaciones patronales y una ampliación presupuestal.

Si bien es cierto que cada una de estas entidades educativas tiene particularidades históricas, algunas con intereses específicos que trascienden lo estrictamente académico, también es cierto que coinciden hoy en un punto crítico a la manera de un cuello de botella que restringe su funcionamiento adecuado para responder con eficacia a los desafíos de la realidad.

Con seis sindicatos internos la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca registra en promedio una huelga al año, durante los últimos diez años, y sus fricciones internas trascienden a través de paros, bloqueos, marchas y suspensión de clases. Actualmente se ha informado que se encuentra en negociaciones con la Secretaría de Educación Pública para resolver sus necesidades financieras.

El Sindicato de Trabajadores de la Educación a través de la Sección XXII, que cubre las principales escuelas que agrupa el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca(IEEPO), es ampliamente conocido por sus constantes bloqueos y el abanderamiento de diversas causas políticas y sociales; entre sus principales demandas está la ampliación presupuestal y la revocación de la reforma educativa que obliga a los profesores a evaluarse.

En estos días, trabajadores del Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca(COBAO) mantienen la amenaza de una huelga por el incumplimiento de obligaciones patronales que, según la prensa, tan sólo del año 2007, el adeudo asciende a más de 400 millones de pesos.

Por donde quiera que se le vea esta situación es sintomática y muestra un problema mayor en la situación financiera del gobierno estatal, que—como se identifica también en los servicios de salud que junto con educación concentran la mayor parte del presupuesto estatal---, requiere de una intervención profunda del gobierno para mantener la operación de estos servicios públicos y evitar mayores conflictos que abonarían a la ingobernabilidad local.

La educación pública es un baluarte del desarrollo con equidad, es innegable su necesario fortalecimiento para mejorar la calidad y ampliar su cobertura, pero también, es indispensable –al tiempo de destinarle mayores recursos---, imprimirle un sentido de racionalidad desde la perspectiva de políticas públicas.

Esto significa revisar cuáles son las fallas que afectan a la educación pública, especialmente de las entidades señaladas, e intervenirlas desde el gobierno, con pleno respeto al estado de derecho, para que se favorezca un equilibrio en la relación costo-beneficio y tengan una mejor eficacia.

Se identifican algunas fallas generales en este problema de cuello de botella:

1. Por parte del gobierno del estado, una alta dependencia de los recursos de la federación, lo que limita y condiciona la gestión gubernativa.

2. Por parte de la federación, una inacabada descentralización de servicios educativos que genera una dualidad en la responsabilidad patronal.

3. Por ambas partes, una falta de coordinación en la planeación educativa y en las negociaciones con sindicatos sobre la base de la racionalidad presupuestal.

4. Por parte de las autoridades de las instituciones educativas, una falta de responsabilidad y de pericia administrativa para mantener un crecimiento ordenado y una regulación idónea de sus instituciones.

5. Por parte de los sindicatos de las instituciones educativas, la falta de compromiso social, ya que en la mayoría de los casos, sus actuaciones parten de la idea de ganar-ganar desde un enfoque gremial, sin importarles la falta de congruencia de sus resultados con la sociedad.

En este último punto se debe precisar que muchos líderes sindicales comentan que si ellos piden y les dan, los sindicatos no tienen la culpa de la generosidad del gobierno, mientras se cumpla con los requisitos de ley para aprobarse los contratos colectivos de trabajo.

Históricamente los sindicatos han sido aliados de las clases populares, es tiempo de reivindicar su origen y sus propósitos de equidad en el acceso a las oportunidades y los beneficios laborales.

La lógica general de los gobiernos es cortoplacista y política, es decir, el dinero para comprometerlo no sale de sus bolsillos y su duración en el cargo es temporal, por lo que prefieren mantener una ficticia armonía a resolver un problema creciente como una bola de nieve al invertir en barriles sin fondo.

A este respecto, la Ley del Servicio Profesional Docente ha venido a regular la equidad en el acceso a las plazas docentes bajo principios de calidad. Los sindicatos educativos a los que aplica dicha ley han sentido la pérdida de regular uno de sus bastiones de poder que son los docentes, pero les queda un amplio margen de maniobra en lo que se refiere al personal administrativo.

En la mayoría de las demandas de ampliación presupuestal para la educación, el sector a beneficiar es el del personal administrativo, lo que plantea la necesidad de equilibrar esta participación, sobre todo cuando las nuevas tecnologías favorecen una simplificación de procesos y funciones en el mediano plazo por lo que no serán necesarias muchas plazas de este tipo.

Por causas del malestar en la educación pública, el estado de Oaxaca ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional en bloqueos, manifestaciones sociales y paros que dañan a la sociedad y afectan la armonía y la paz social.

Miles de estudiantes son afectados de manera directa al no cubrirse los planes y programas de estudio y profundizarse su indisciplina y su ignorancia, que llevan arrastrando conforme avanzan hacia niveles superiores, al menos así lo demuestran los resultados de las evaluaciones internacionales que se aplican en la educación.

Además de las pérdidas cuantiosas en la economía local también hay un efecto nocivo en la moral del pueblo que pierde la confianza en sus autoridades y en sus instituciones.

Es tiempo de recuperar la inteligencia del gobierno en beneficio de la educación pública, de calidad y gratuita.

Urge un presupuesto mayor para la educación pública, pero también una mayor inteligencia y responsabilidad compartida entre sus actores.

Bajo el enfoque de la gobernabilidad la educación es la única vía para el progreso personal y social, su recepción de recursos es legítima y necesaria y no debe ser fuente de conflicto social.

viernes, 12 de mayo de 2017

Universidades de Morena en Oaxaca, entre la expectativa y la realidad

Es un asunto polémico.

Esta semana se inauguraron seis universidades en Oaxaca, que son promovidas y sostenidas por servidores públicos del Partido Movimiento de Regeneración Nacional(Morena).

De acuerdo con información del sitio http://regeneracion.mx/inauguran-en-oaxaca-6-escuelas-universitarias-financiadas-por-morena/ las universidades se han abierto en los municipios de Huautla de Jiménez, Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, Ciudad Ixtepec, Jalapa del Marqués, Jalapa de Díaz y Zaachila.

Es un hecho inédito porque históricamente la existencia de universidades en Oaxaca ha venido creciendo de manera gradual, con el Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca, que tiene ya 17 campus y tiene otros siete en construcción y cuya joya de la corona es la Universidad Tecnológica de la Mixteca, auténtico semillero científico y tecnológico de México .

Por otro lado, más universidades privadas se están inaugurando en Oaxaca  por lo que muchos oaxaqueños ya no van a estudiar a Puebla que tiene más de 420 universidades, unas diez menos que la Ciudad de México.

La universidad pública de Oaxaca “Autónoma Benito Juárez” carga con el pesado lastre de la burocracia y los grupúsculos internos que se disputan sus recursos y que la han llevado a la deriva, salvándose algunas facultades que han empezado sus procesos de certificación, pero con la sombra de vicios como la venta de espacios y de calificaciones que reconocen y divulgan los propios estudiantes universitarios. Con todo y eso, el número de aspirantes rechazados es impresionante.

De ahí que la existencia de nuevas universidades amplía la oferta educativa y como en el caso de Morena, que dice que sus universidades son gratuitas y que no se hace examen de admisión, se amplían las oportunidades de estudios superiores.

Se desconoce si estas universidades ya cuentan con su Registro de Validez Oficial expedido por la Secretaría de Educación Pública y que es una de las principales críticas que se ha hecho a las universidades impulsadas por el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Pareciera que hay una premura en Morena por abrir universidades sin cubrir los requisitos formales, lo que evidencia que su creación se genera más por la coyuntura política que por un razonado programa de educación superior, pues más vale abrir una sola, pero bien, y no muchas pero inconclusas.

Abrir y sostener una universidad pública y gratuita es caro.

El Partido Morena ha señalado que sus universidades se financian con las propias prerrogativas del partido y con el cincuenta por ciento que donan los servidores públicos emanados de este instituto político.

No se sabe exactamente cómo se destina el recurso del partido hacia esos fines, ya que la ley electoral autoriza el financiamiento de la educación política de los militantes del partido, pero no para crear y sostener universidades.

De igual modo, que los funcionarios emanados de Morena tengan que regresar el cincuenta por ciento de sus ingresos para sostener esas universidades es anticonstitucional, ya que esa donación o descuento, voluntario o involuntario, es contraria al Artículo 5º Constitucional que determina que nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento.

Restarle el cincuenta por ciento de sus ingresos a sus funcionarios no es justo, ya que eso también atenta contra el principio de hacer de los servidores públicos personas capacitadas con ingresos dignos para que eviten actos de corrupción, por ejemplo.

Según dice la propia gente de Morena, se establecen acuerdos para involucrar a Estados y Municipios con este proyecto, es decir, que se les solicita apoyo para el financiamiento público de estas universidades. En caso de ser así se presenta un conflicto de competencias.

Un partido, que es una persona de interés público, es decir, que tiene vigencia mientras cumpla con ciertas formalidades, no puede estar por encima de una persona moral de derecho público, como son los estados y los municipios, cuya vigencia es permanente conforme al arreglo constitucional que los instituye.

En otras palabras, un partido político y cualesquiera de sus líderes, no pueden obligar a los gobernadores y presidentes municipales a destinar recursos que no estén debidamente aprobados por la ley, en caso contrario, se estaría ante un delito de peculado.

Desde esta perspectiva se plantea el problema principal, ¿las universidades creadas y sostenidas por un partido político son entidades partidistas?

¿Esperaríamos ver entonces que estas universidades tendrían una base teórica marxista o alguna ideología de izquierda radical? ¿O simplemente son universidades sostenidas por gente de izquierda que contribuirán a las tendencias dominantes del neoliberalismo?

¿Aspirantes que no comulguen con Morena podrán satisfacer sus expectativas de educación superior en esas universidades? o por el contrario, ¿al crearse "universidades militantes" esto podría ser un prejuicio para limitar su matrícula y en consecuencia sus alcances?

Cuando el propio Andrés Manuel López Obrador fue gobernante del Distrito Federal por el Partido de la Revolución Democrática demostró que su línea de actuación política era de centro a centro derecha, por no modificar de manera radical la estructura política, económica o social prevaleciente, como lo haría una izquierda progresista.

Sería interesante identificar el paradigma que sirve de modelo educativo a estas instituciones.

Desde la perspectiva de la teoría de las políticas públicas, la creación de más universidades públicas y gratuitas en entidades como Oaxaca abre amplias expectativas para enfrentar los retos del desarrollo, pero en el caso de las universidades de Morena, cuya creación parece obedecer más a los tiempos políticos choca contra una realidad que exhibe más riesgos que soluciones.