martes, 22 de mayo de 2018

La otra "evaluación" educativa

Con la Reforma Educativa se ha instaurado la evaluación docente.

Evaluar a los maestros es una obligación y un requisito para su carrera magisterial, lo cual es indispensable para garantizar la mejora y la calidad de la educación.

Más allá de la retórica política de campañas electorales para quitar la reforma educativa es posible mejorarla, pero difícilmente omitirla.

Aún cuando la reforma se centra en aspectos de evaluación del conocimiento(aptitudes), es necesario ampliar la evaluación a la parte de las actitudes de los docentes y del mismo modo, favorecer la capacitación docente desde esa perspectiva.

Dentro de los principales problemas de actitudes de los docentes, sin importar la capacidad, la antigüedad o el género, se detectan algunos abusos como la venta de calificaciones, el acoso sexual(tanto a mujeres como a hombres), el bullying contra algún alumno, el alcoholismo, el “yoismo”---en el que el docente siempre habla de él como un ejemplo de éxito, de manera exagerada y constante--- y el abuso de autoridad, por el que presiona o estresa a los alumnos con exigencias carentes de sentido común.

Para hablar de mi propia experiencia en Oaxaca como docente auxiliar en la materia optativa de derecho indígena en una universidad pública local, como coordinador de educación abierta de un subsistema estatal y también como subdirector de plantel de educación media superior, todo esto que sumaría una década, puedo señalar que estos problemas son frecuentes y que muchas veces los directivos—que son personal de confianza—están atrapados entre la espada y el poder sindical.
Al menos en las instituciones educativas por las que he transitado se nota la ausencia de políticas de prevención de estos problemas.

Por ejemplo, la venta de calificaciones se detecta tanto como un problema frecuente en el nivel medio superior como superior.

Desde luego, algunos docentes que ejercen estas prácticas indebidas aprovechan la ausencia de controles y mecanismos de denuncias, de quejas o de falta de comunicación que existen en esos ámbitos educativos, pues en muchas ocasiones el propio personal docente sindicalizado es renuente al establecimiento de medidas de prevención como podrían ser la instalación de buzones para quejas o sugerencias a los directivos de los planteles.

La venta de calificaciones es un delito y también trasgrede los valores de  los estudiantes, ya que probablemente, cuando sean profesionistas reproducirán esas prácticas. El mayor problema se da cuando el alumno ha pagado por acreditar una asignatura, con lo que se promueve la mediocridad o la falta de profesionalismo entre los egresados, generando daños mayores en el ejercicio de la práctica profesional.

En estas prácticas también se ha detectado la participación de personal administrativo, sobre todo por la falta de mecanismos de control que brinden certeza en el registro y seguimiento de evaluaciones de alumnos.

Recuerdo el caso grave de una docente que le dijo a una de sus alumnas de media superior: “A ti te voy a reprobar por fea”, la joven se sintió tan mal porque ese acto de discriminación se hizo en público frente al grupo, por lo que abandonó sus estudios y fue imposible fincarle responsabilidad a esa maestra porque la alumna se negó a suscribir la queja respectiva por temor a mayores represalias.

En otra ocasión una madre de familia se quejó porque otra docente se rió en público, también frente al grupo, por la declaración de un alumno regular que le contestó a su pregunta que él quería ser piloto aviador, la maestra le respondió “tú sueñas mucho, ni lo vas a lograr, mejor dedícate a otra cosa”. El joven se sintió muy mal y ya no quería continuar sus estudios de nivel medio superior.

Para un docente con muchos años de antigüedad tal vez este tipo de señalamientos no tienen mayor relevancia, pero en el periodo de formación de los jóvenes, que necesitan docentes que los tomen en serio y que los inspiren o por lo menos que los respeten, sí puede generar malestares.

Esa queja fue una de varias en el mismo sentido hacia otras jovencitas que también manifestaban su deseo de ya no continuar sus estudios porque nunca les cambiarían a esa maestra.

Desde luego, la gravedad de las faltas tiene su propia graduación, pero al menos en las faltas graves se demanda de una intervención institucional con firmeza y sin concesiones de tipo  sindical.

Los jóvenes son listos y perciben con claridad las actitudes de los docentes y a veces aprovechan esas “debilidades humanas” del maestro para sacar ventaja, aunque moralmente sea incorrecto.

De esta manera, muchas jovencitas se dejan saludar de a beso por su maestro y se dejan abrazar de manera intencional para que se les tenga presente a la hora de calificar. Me he dado cuenta que en muchas escuelas secundarias y en el nivel medio superior, los maestros saludan de a besito a sus alumnas y las tocan con lascivia por el hombro, el brazo y la cintura.

El abuso sexual, a través de tocamientos indebidos, se disfraza de expresiones de afecto que las alumnas no son capaces de distinguir y detener por la imagen de autoridad que tiene el maestro frente al grupo.

También se han registrado quejas contra docentes homosexuales que hostigan a alumnos varones.

Hay que observar que muchas de estas quejas que se generan en el ámbito escolar no trascienden porque el sindicato funciona como protector de los maestros y cuando se abren expedientes de investigación, en la mayoría de los casos, el docente culpable recibe un exhorto para mejorar su comportamiento o lo cambian de escuela.

Esta falta de ética en la docencia es común y se carece de estadísticas por la falta de cultura de la denuncia entre los afectados. En una ocasión un abogado defensor de oficio bromeaba sobre un maestro que tenía como una decena de pensiones alimenticias por embarazar a estudiantes de primaria y el sindicato sólo lo cambiaba de escuela ante las quejas de los padres de familia.

Ahondar en el abuso sexual en el aula es un pendiente que abriría una cloaca, sobre todo en esas comunidades marginadas donde falta información sobre los derechos humanos, derechos de la infancia y sobre la prevención y denuncia de delitos.

Los docentes deben de saber que si en la unidad educativa no se atendió su denuncia, dependiendo de la situación de que se trate, sus derechos están a salvo para hacerlos valer ante la autoridad competente. Es decir, las quejas se pueden formular ante Derechos Humanos y la Fiscalía o Ministerio Público.

Entre las medidas necesarias está, en primer lugar, establecer los medios de identificación y registro de este tipo de abusos de docentes faltos de ética.

Para esto es necesario concientizar a los padres de familia y a los alumnos sobre sus derechos, así como informar a los maestros sobre el alcance legal de esos actos.

Se requiere establecer mecanismos de comunicación entre las autoridades educativas y los alumnos y padres de familia, de modo que se escuche a la parte afectada y se brinden los elementos de defensa legítima para la parte acusada, ante cualquier infundio.

Al nivel del bachillerato la Secretaría de Educación Pública está avanzando exitosamente a través de la Reforma Educativa al incorporar el Proyecto “Constrúye T” por el que se enseña a los alumnos a regular y  manejar sus emociones. 

Esta misma experiencia se podría trasladar a la formación docente a través de la capacitación y la información sobre los derechos de los niños, niñas y adolescentes, en el ámbito de la educación secundaria y del bachillerato, mientras que a nivel de las universidades se deberán crear mayores mecanismos de control y supervisión que eviten la venta de calificaciones o su transacción  por otros medios fuera de las evaluaciones de rigor.

(Al momento de escribir estas líneas me entero que a través de la plataforma www.mexicox.gob.mx se está ofreciendo un curso en línea gratuito a los docentes por parte del Instituto Nacional de las Mujeres y que se llama "¡Cero tolerancia al hostigamiento sexual y acoso sexual! Protocolo para la APF".

Estas acciones son buenas e indudablemente la mejor lección es el combate a la impunidad, es decir, castigar de manera ejemplar los abusos contra la educación y contra la dignidad de las personas.

El ser maestro demanda de un sentido de ética como requisito indispensable para el contacto con niños y jóvenes.

Las instituciones educativas tienen el reto de enfrentar este tipo de problemas y establecer medidas que sean también complementarias de la evaluación docente.

La calidad en la educación también incluye la calidad moral de los docentes.


miércoles, 11 de abril de 2018

El cuello de botella de la educación pública en Oaxaca

Es un tema de gobernabilidad.

La educación pública en Oaxaca adquiere hoy en día una importancia relevante por tres razones: como pilar estratégico del desarrollo local, como destino creciente de cuantiosos recursos financieros y como fuente de conflicto social.

Hoy en día la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca—que es el principal subsistema de educación media superior en el estado--- y las escuelas de nivel preescolar, primaria y secundaria que coordina el Instituto de Educación Pública de Oaxaca muestran un malestar laboral y social que se traduce en continuas huelgas o manifestaciones de inconformidad por parte de los trabajadores de la educación.

La mayor cobertura de educación pública en la entidad se encuentra en estas instituciones.

En la mayoría de los casos una de sus principales demandas es el cumplimiento de las obligaciones patronales y una ampliación presupuestal.

Si bien es cierto que cada una de estas entidades educativas tiene particularidades históricas, algunas con intereses específicos que trascienden lo estrictamente académico, también es cierto que coinciden hoy en un punto crítico a la manera de un cuello de botella que restringe su funcionamiento adecuado para responder con eficacia a los desafíos de la realidad.

Con seis sindicatos internos la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca registra en promedio una huelga al año, durante los últimos diez años, y sus fricciones internas trascienden a través de paros, bloqueos, marchas y suspensión de clases. Actualmente se ha informado que se encuentra en negociaciones con la Secretaría de Educación Pública para resolver sus necesidades financieras.

El Sindicato de Trabajadores de la Educación a través de la Sección XXII, que cubre las principales escuelas que agrupa el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca(IEEPO), es ampliamente conocido por sus constantes bloqueos y el abanderamiento de diversas causas políticas y sociales; entre sus principales demandas está la ampliación presupuestal y la revocación de la reforma educativa que obliga a los profesores a evaluarse.

En estos días, trabajadores del Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca(COBAO) mantienen la amenaza de una huelga por el incumplimiento de obligaciones patronales que, según la prensa, tan sólo del año 2007, el adeudo asciende a más de 400 millones de pesos.

Por donde quiera que se le vea esta situación es sintomática y muestra un problema mayor en la situación financiera del gobierno estatal, que—como se identifica también en los servicios de salud que junto con educación concentran la mayor parte del presupuesto estatal---, requiere de una intervención profunda del gobierno para mantener la operación de estos servicios públicos y evitar mayores conflictos que abonarían a la ingobernabilidad local.

La educación pública es un baluarte del desarrollo con equidad, es innegable su necesario fortalecimiento para mejorar la calidad y ampliar su cobertura, pero también, es indispensable –al tiempo de destinarle mayores recursos---, imprimirle un sentido de racionalidad desde la perspectiva de políticas públicas.

Esto significa revisar cuáles son las fallas que afectan a la educación pública, especialmente de las entidades señaladas, e intervenirlas desde el gobierno, con pleno respeto al estado de derecho, para que se favorezca un equilibrio en la relación costo-beneficio y tengan una mejor eficacia.

Se identifican algunas fallas generales en este problema de cuello de botella:

1. Por parte del gobierno del estado, una alta dependencia de los recursos de la federación, lo que limita y condiciona la gestión gubernativa.

2. Por parte de la federación, una inacabada descentralización de servicios educativos que genera una dualidad en la responsabilidad patronal.

3. Por ambas partes, una falta de coordinación en la planeación educativa y en las negociaciones con sindicatos sobre la base de la racionalidad presupuestal.

4. Por parte de las autoridades de las instituciones educativas, una falta de responsabilidad y de pericia administrativa para mantener un crecimiento ordenado y una regulación idónea de sus instituciones.

5. Por parte de los sindicatos de las instituciones educativas, la falta de compromiso social, ya que en la mayoría de los casos, sus actuaciones parten de la idea de ganar-ganar desde un enfoque gremial, sin importarles la falta de congruencia de sus resultados con la sociedad.

En este último punto se debe precisar que muchos líderes sindicales comentan que si ellos piden y les dan, los sindicatos no tienen la culpa de la generosidad del gobierno, mientras se cumpla con los requisitos de ley para aprobarse los contratos colectivos de trabajo.

Históricamente los sindicatos han sido aliados de las clases populares, es tiempo de reivindicar su origen y sus propósitos de equidad en el acceso a las oportunidades y los beneficios laborales.

La lógica general de los gobiernos es cortoplacista y política, es decir, el dinero para comprometerlo no sale de sus bolsillos y su duración en el cargo es temporal, por lo que prefieren mantener una ficticia armonía a resolver un problema creciente como una bola de nieve al invertir en barriles sin fondo.

A este respecto, la Ley del Servicio Profesional Docente ha venido a regular la equidad en el acceso a las plazas docentes bajo principios de calidad. Los sindicatos educativos a los que aplica dicha ley han sentido la pérdida de regular uno de sus bastiones de poder que son los docentes, pero les queda un amplio margen de maniobra en lo que se refiere al personal administrativo.

En la mayoría de las demandas de ampliación presupuestal para la educación, el sector a beneficiar es el del personal administrativo, lo que plantea la necesidad de equilibrar esta participación, sobre todo cuando las nuevas tecnologías favorecen una simplificación de procesos y funciones en el mediano plazo por lo que no serán necesarias muchas plazas de este tipo.

Por causas del malestar en la educación pública, el estado de Oaxaca ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional en bloqueos, manifestaciones sociales y paros que dañan a la sociedad y afectan la armonía y la paz social.

Miles de estudiantes son afectados de manera directa al no cubrirse los planes y programas de estudio y profundizarse su indisciplina y su ignorancia, que llevan arrastrando conforme avanzan hacia niveles superiores, al menos así lo demuestran los resultados de las evaluaciones internacionales que se aplican en la educación.

Además de las pérdidas cuantiosas en la economía local también hay un efecto nocivo en la moral del pueblo que pierde la confianza en sus autoridades y en sus instituciones.

Es tiempo de recuperar la inteligencia del gobierno en beneficio de la educación pública, de calidad y gratuita.

Urge un presupuesto mayor para la educación pública, pero también una mayor inteligencia y responsabilidad compartida entre sus actores.

Bajo el enfoque de la gobernabilidad la educación es la única vía para el progreso personal y social, su recepción de recursos es legítima y necesaria y no debe ser fuente de conflicto social.

miércoles, 21 de febrero de 2018

El silencio de los amorosos

Para los amigos 
 que me han pedido otro cuento

 con motivo del 14 de febrero,

 va un poco extemporáneo,

pero con mucho afecto.

La puerta estaba abierta.

Guardó la llave en la bolsa de su camisa y cedió el pasó a la mujer del vestido corto y blanco de una sola pieza, sin mangas y ajustado que permitía apreciar una cintura pequeña y un trasero redondo y levantado sobre macizos y presuntuosos muslos acentuados por las zapatillas elevadas.

Mientras la miraba pasar, disfrutó sus pasos pequeños, voluptuosos y ridículos, era una imaginaria modelo frente al jurado de un concurso de belleza, levantando con exageración los pequeños pechos y el trasero.


Sonrió con una mezcla de triunfo y cinismo; imaginó que ese sentimiento debía ser lo más parecido al del cazador que atrapa a la presa más deseada y saboreando el éxito de su empresa, cerró la puerta y caminó en su dirección con los brazos abiertos, con el pecho en alto, aguantando la respiración para meter el estómago y  parecer más delgado.

Abrazados se besaron largo rato en la boca con pasión y entrega.

Aunque ambos tenían la experiencia del adulterio con otras personas, fingían que era la primera vez que traicionaban a sus parejas y sentían un ligero nerviosismo que se iba apagando a la misma velocidad con la que se desnudaban.

"No prendas la luz" le había dicho ella, con la mayor intención para no exhibirse totalmente desnuda con las imperfecciones de la piel, de sus cesáreas---aunque estéticas--- y de los incipientes deterioros de su edad treintañera.

Cualquiera que hubiera visto ese acto se habría dado cuenta que la relación la manejaba ella con malicia y perversión y que él se sometía y aceptaba todo con engañosa docilidad  porque al fin y al cabo ese era el momento de la premiación a su insistencia, a sus ruegos y deseos, por eso no puso objeción cuando ella le pidió que lo hicieran sin condón, aunque nunca le aclaró que ya estaba ligada.

Él dudó unos segundos y dedujo que tratándose de una mujer casada con un hombre respetable aquello no representaba un mayor riesgo más que un posible embarazo cuya paternidad aceptaría con gusto su ingenuo y bondadoso esposo. 

Hicieron el amor como si se fuera a acabar el mundo y al final sus cuerpos sufrieron espasmos y quedaron quietos, muertos ante el vacío de sus almas en el desdichado naufragio de sus vidas.  

La habitación adquirió un olor salado intenso de sudor y fluidos corporales, cual si hubiera pescados tirados por todas partes.

Agotados y satisfechos se hicieron caricias al estilo de los novios  adolescentes. Ninguno se bañó. Ella entró un momento al sanitario y luego le reclamó: "Te dije que no me mordieras, se va a dar cuenta mi marido" y él recordando que cuando la mordisqueaba ella le pedía "más, así, más..." le contestó con sorna: "¿No que tu marido ya ni te toca?".

Ella se dio cuenta que se había evidenciado y lo miró con reproche. 

Los dos pensaron que no tenía caso discutir ya que habían obtenido lo que buscaban, un rato del placer más egoísta donde cada uno creía ser dueño del otro, pero él no se reprimió las ganas de preguntarle de manera provocadora: "¿Por qué no quisiste que usara condón?"

Sorprendida ella no supo que contestar, sonrió y dijo: "Pues no te lo hubieras quitado".

Se reservaron las ganas de discutir, éste era un encuentro prohibido y no un matrimonio. 

Quedaron callados con la incomodidad de quien ha cometido un crimen, no tenían nada qué decir y aquel lugar que se presentaba propicio para la complicidad ahora apestaba y parecía más reducido, asfixiante. 

Antes de abandonar la habitación del motel, él la tomó por la cintura y le dio un beso en la boca, pero tuvo una sensación distinta a la del principio, de pronto recordó que ella era casada y que le pertenecía a otro hombre y sospechó que su entrega total en la cama era la misma que le ofrecía a su marido y quizás también a algún otro varón; pensó que si lo hizo con él, capaz que lo haría con cualquiera. 

Le dieron celos y sintió asco.

La contempló con el maquillaje desaliñado por los besos, las caricias y el sudor, y su intento de acicalarse brevemente en el sanitario no logró recuperar la maestría de las horas de maquillarse frente al espejo para ese acto.

Su maquillaje maltrecho, una máscara que caía, mostraba ahora el verdadero rostro de una mujer impura que se había entregado sin pudor y con desenfreno.

Cuando ella se percató de su mirada grave y analítica le preguntó desconcertada "¿qué pasa?", pero él hizo una mueca de frustración que intentó ser una sonrisa y mirándola con desprecio pensó en silencio: "pinche puta".

Los seres elementales tienen la habilidad de oler los instintos, de adivinar sus intenciones y de leerse el pensamiento entre ellos, por eso ella escuchó ese insulto con su mente y se sintió en ese  momento descubierta, herida y juzgada, con la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad que es común a los infieles.

El odio, como el amor, tienen la misma intensidad, por eso ella se repuso de inmediato y tras intentar sonreír de pronto emitió una carcajada franca, fuerte y lacerante porque no lo dijo pero se acordó que ese 14 de febrero, hacía exactamente dos años atrás, mientras se atendía de una infección vaginal, le habían diagnosticado el SIDA.

lunes, 8 de enero de 2018

¿Es viable una ley contra bloqueos en Oaxaca?

Parece que no.

Las manifestaciones sociales que recurren a la estrategia de presionar al gobierno a través de los bloqueos, paros, marchas, plantones y tomas de comercios y oficinas, se realizan como una violación intencional de la legalidad.

Asimismo, al dañar a la población en sus libertades fundamentales los manifestantes transgreden cualquier norma, de modo que crear una ley para prohibir o castigar las manifestaciones, tendría poca eficacia.
Su aplicación sería limitada, además, porque podría ejercerse de manera principal sobre manifestantes de bajo perfil; es decir, sobre aquellos grupos que no cuentan con el respaldo de grandes organizaciones sociales, sindicales, políticas o económicas.

En caso contrario, aplicar la fuerza pública a las organizaciones más complejas solo generaría un mayor conflicto social y varios problemas de gobernabilidad, como ya ha sucedido en la historia reciente del estado de Oaxaca.

Por sus causas, las manifestaciones tienen legitimidad o son ilegítimas. En el primer caso, se trata de reacciones a violaciones indiscutibles de los derechos y garantías de los afectados, en donde las autoridades responsables incumplen, obstaculizan o generan daños por negligencia, corrupción, incapacidad o complicidad; en el segundo caso, las organizaciones hacen valer su poder para obligar a las autoridades a tomar decisiones a favor de los manifestantes, y que pueden ser injustas, ilegales o inequitativas.

El Artículo 9o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos  determina que “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar. “

En el segundo párrafo de este artículo se precisan los requisitos de legalidad y de legitimidad y  las condiciones en que una asamblea o reunión pueda ser ilegal y pueda ser disuelta:

“No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto, a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee. “

Desde esta perspectiva,  y con una combinación de factores, es probable que hasta una manifestación legítima, pero con excesos y abusos, pueda ser disuelta. Entonces, si ya existe la norma, ¿en dónde radica el problema? En que no se aplica.

Las manifestaciones con causas legítimas reivindican derechos que fueron conculcados por alguna autoridad y ponen en evidencia su ineptitud, corrupción, negligencia o descuido. En cierta forma la manifestación se convierte en una denuncia pública y coacciona a la autoridad para restituir la legalidad.

El problema radica entonces en fallas humanas, en errores de servidores públicos, en actos intencionales o no, que desembocan en esas manifestaciones a la manera de una olla que explota porque no hubo una salida que regulara la presión acumulada. Son problemas que afectan la gobernabilidad.

La solución, en este caso, es que la autoridad respete la legalidad y tenga una función proactiva, para evitar desviaciones y desactive el conflicto, o bien, que si no es posible desactivarlo por sus características, que su manejo y solución se dé dentro en el marco de legalidad para evitar daños mayores.

Aunque no lo parezca, la solución es muy sencilla, más que una ley contra los bloqueos, necesitamos que las autoridades hagan bien su tarea, que se apeguen a la legalidad y que hagan valer el Estado de Derecho como un requisito necesario para mantener la paz y la armonía social.

Para finalizar, hay una consideración también que hace innecesaria una ley contra las manifestaciones sociales que recurren a la violencia y dañan las libertades públicas en Oaxaca—y  en cualquier otro estado--- y que debería ser un motivo de preocupación y atención para todos, pero especialmente para aquellos grupos de manifestantes consuetudinarios o que están planeando manifestaciones violentas.

Se trata de la polémica Ley de Seguridad Interior, aprobada recientemente por el Congreso de la Unión, que justifica el uso de la fuerza pública, en este caso del Ejército, en aquellos actos “tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos en una entidad federativa, en un municipio, en una demarcación territorial de la Ciudad de México o en una Región del territorio nacional”.

En tan laxa definición cabrían aquellos manifestantes que incurrieran en tomas de carreteras, cierres de negocios, comercios u oficinas, aunque sus motivaciones tengan legitimidad o no.


De ahí que más que una Ley contra los bloqueos, el gobierno de Oaxaca necesita más bien aceitar su maquinaria para evitar que los conflictos lo rebasen, sin necesidad de recurrir a la acción punitiva de la ley.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Elena Poniatowska y las Tecas


La Feria Internacional del Libro de Oaxaca es una feria modesta.


Quienes conozcan esta Feria y también la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o la de la Ciudad de México podemos señalar esto sin que medie mala fe.

Aunque la Feria del Libro de Oaxaca es una feria modesta, una de sus grandes fortalezas es la profusa actividad cultural que puede concertar. Eso hace la diferencia, tiene un marco sui géneris de cultura que la rodea.

En Oaxaca, además, se lee poco, la industria editorial---salvo muy honrosas excepciones---, es prácticamente inexistente.

Como empleado administrativo de una escuela pública de nivel medio superior me he dado cuenta que la cultura del libro permea principalmente entre estudiantes de escuelas privadas. 

Son contados los jóvenes del nivel medio superior de la escuela pública que puedan acreditar de manera consistente una batería de preguntas sobre autores, épocas, géneros, a no ser que se trate de los alumnos más destacados de la clase de literatura.

Las bibliotecas de muchas escuelas tienen más libros de añejas estadísticas del INEGI y caducos informes de gobiernos estatales, que libros de literatura.

En varias ocasiones he sugerido a los jóvenes que tramiten su credencial de la biblioteca pública para que tengan acceso a buenos libros. Recuerdo el caso de la biblioteca de Ejutla de Crespo, donde los que intentaron obtener su credencial, me reclamaron que no había libros para leer.

Incrédulo visité el lugar en un espacio en la planta alta del palacio municipal, quedé sorprendido---esto fue hace más o menos un año ---, de que las colecciones del Programa Nacional de Bibliotecas Públicas no existieran allí.

Ahí mismo, en el Colegio de Bachilleres de Ejutla, algunas alumnas estudiosas y talentosas para escribir me propusieron hacer el kilómetro del libro de literatura para donarlos a la biblioteca del plantel.

Se lograron diez metros de longitud y como 150 libros que alguna vez habían servido de material de lectura en la secundaria, por lo general ediciones económicas de textos de la literatura universal y otros tantos en versión “resumida”.

También se recibieron donaciones de ejemplares de “Las luchas del hambre” y “El ZInzajo” o algo así, que regularmente un grupo de vendedores poblanos introduce a las escuelas como joyas literarias--- en su edición pirata--- y a pesar de que los venden en 100 pesos, los alumnos los compran con entusiasmo.

De 650 alumnos de media superior por esas fechas me sorprendió gratamente que dos alumnas estuvieran leyendo libros de Elena Poniatowska, una, la Noche de Tlatelolco y otra, que presumía con frecuencia una desgastada bolsa de mezclilla de la Librería Gandhi de Coyoacán, llevaba un extraordinario libro de entrevistas periodísticas de Elenita, me lo prestó y lo devoré.

Por esas fechas la Dirección General de Colegio de Bachilleres de Oaxaca nos remitió al plantel una encuesta sobre hábitos de lectura de alumnos con el propósito de postular al plantel de Ejutla como candidato para recibir una donación de libros supuestamente de la Fundación Harp Helú.

Con gran pasión aplicamos la encuesta y fuimos los primeros en regresarla objetivamente contestada por los alumnos, a la burocracia que nos la había solicitado, pasó el tiempo y en una ocasión le espeté al entonces Director del Plantel: “-¿Y qué pasó jefe, si nos van a donar los libros?”

El Director me respondió con ironía “-Ni siquiera metieron nuestra solicitud porque dicen que salimos muy mal en los resultados de la encuesta, que aquí nadie lee”.

Me frustré, era la tercera vez que fallaban nuestros intentos de gestionar libros en diversos programas públicos y privados. Pero si trabajas en Oaxaca te acostumbras a que las cosas no salgan con normalidad y los obstáculos parezcan más y de dimensiones mayores, a pesar de tu entusiasmo y energía dedicada.

Me llené de tristeza y coraje. Aunque pocos alumnos leían, efectivamente, yo ya tenía la experiencia de haber implementado un círculo de lectura que manejábamos con fotocopias de muchos libros de mi biblioteca personal y es cierto que los jóvenes bien motivados sí despiertan su interés por libros  y autores.

Decía que la Feria del Libro de Oaxaca es modesta.

Modesta por la cantidad de editoriales presentes, que es limitada, hay mucha venta de libros usados---lo cual es bueno, son libros a precios accesibles--; mucha venta de papelería, juguetes didácticos, puestos de alimentos, mezcal…

Es una feria modesta también porque ocupa un espacio reducido entre los puestos informales de ropa artesanal, las casas de campañas de los plantones y el acoso de los porros de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, que el año pasado quemaron una antigua y preciosa puerta de la Facultad de Derecho y por la bronca que armaron ese día se tuvo que cerrar la Feria del Libro, ubicada a escasos metros de distancia y se suspendieron muchas actividades culturales previstas para ese mismo día.

Este año, supuestos alumnos de la facultad de Derecho sólo tienen bloqueada la Avenidad Independencia, que está frente a la Feria del Libro y al menos hasta ahora solo existe el riesgo latente de algún conflicto.

La Feria está en un reducido espacio y rodeada de los diversos grupos de inconformes que han expropiado el Zócalo de Oaxaca y que han montado sus casas de campaña, con sus fuertes olores a orines; grupos sociales, políticos y sindicales, que ejercen presión pública para defender sus intereses privados.

Pues en este ambiente folclórico, que parece de película de James Bond en algún país bananero, el chisme del día es, entre el mundillo cultural, el resbalón de Elenita Poniatowska por sus comentarios mal entendidos y peor asimilados sobre la estética volumétrica de algunas mujeres de Juchitán. Se refirió amistosamente a ellas como “gordas inmensas”, pero la mala fe de algunos la tradujo en “gordas y mensas”.

Lo que parecía una licencia literaria que hubiera sido aplaudida en algún foro de la Ciudad de México, acá cayó como un helado balde de agua que le erizó el espinazo a muchos activistas. Y no es para menos, el Istmo y especialmente Juchitán, se está levantando de un sismo sobre el que se han cultivado abusos de corrupción que han molestado a la gente.

Juchitán es, además, una sociedad golpeada por la delincuencia y enfrenta serios problemas de rezago social y económico, además de un histórico divisionismo político.

Otro detalle cierto es que en ese municipio, como en la mayoría de la región, el refresco y la cerveza se consumen en grandes cantidades y que el sobrepeso de mucha población de esos lugares ha elevado a la diabetes como un serio problema de salud pública.

En toda esta alharaca no se ha precisado bien a bien quién se siente lastimado por esta comedia de errores. La prensa en general, replicó el equívoco como el teléfono descompuesto, primeramente como si se hubiera tratado efectivamente de una agresión y luego como un chiste desgastado y de mal gusto.

La educada Elena Poniatowska salió de nuevo al quite y con toda la pena esclareció el asunto, pero la sangre ya había llegado al río de tinta.

A diferencia de otras regiones del estado de Oaxaca, Elena Poniatowska es de las pocas escritoras que es ampliamente conocida en el Istmo y especialmente en Juchitán.

Muchas personas la recuerdan allá por 1981 cuando participó en el plantón que defendió al ayuntamiento popular de izquierda que ganó la presidencia de Juchitán. La acompañó Carlos Monsiváis y varios artistas, como Graciela Iturbide y Tania Libertad, que apoyaron incondicionalmente la democracia e impulsaron un renacimiento cultural del Istmo.

Todavía hay familias enteras que recuerdan las pláticas de Elenita con familiares y amigos de participantes en movimientos sociales y que posteriormente se vieron reflejados en obras como “El Tren pasa Primero”.

Le pregunto a varias familias juchitecas sobre esta situación de Elenita y les causa gracia, todas coinciden: “Tá loca la cabeza de ese que critica a Lena”, me dicen, “Lena es amiga de Juchitán” aseguran.

También invocan a López Obrador, la asocian mucho con ese político.

La gente sonríe. “Lena” es una figura popular en Juchitán, “también es teca”, me aseguran, “aunque ella no lo sepa”.


Pero muchos sabemos que Elena Poniatowska sí lo sabe y que respira con gusto la cultura de un pueblo al que ella admira y se solidariza y con el que se identifica como creadora, como persona y como intelectual comprometida con las causas del pueblo.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Mis fotos favoritas de Gabo

Las fotos que siguen fueron tomadas del libro "Gabo Periodista", cuya reseña está en este mismo espacio. Son fotos que en lo personal identifico con tres momentos clave de García Márquez.




En esta foto percibo a un periodista vigoroso, audaz, reflexivo y profundamente humano. Esta foto fue tomada por Nereo López en Bogotá, Colombia, alrededor de 1967. (Página 58 del libro)





Esta otra foto me gusta mucho, se ve bien pícaro, alegre, de un humor rebosante, fue tomada por Rodrigo Moya en México, D.F., en 1976.



Esta es, para mí, la fotografía del escritor consagrado. El maestro de la literatura que ha cosechado el éxito. Fue tomada en 1990, en Bogotá, por Hernán Díaz. (Página 28 del libro).

miércoles, 12 de julio de 2017

Ignacio Zanabria: pionero de la fotografía en Oaxaca

Don Ignacio Zanabria Palacios fue un prolífico fotógrafo de la región de la mixteca que integró un acervo estimado en más de 22 mil fotografías a lo largo de 50 años de ejercicio fotográfico.

Poseedor de una elevada sensibilidad artística y un instinto de documentalista, Ignacio Zanabria creó un estilo propio caracterizado por el rigurismo técnico y un profundo sentido estético.

Desde la fotografía comercial, en festividades religiosas, cívicas, sociales y culturales, como en su pasión por fotografiar el paisaje, los monumentos y sucesos de lo cotidiano, Ignacio Zanabria documentó una parte importante de la historia oaxaqueña.

En la propia ciudad capital como en todas las regiones del estado de Oaxaca que tuvo la posibilidad de captar en su cámara, se percibe su virtuosismo fotográfico, pero fue, principalmente en Asunción Nochixtlán, su pueblo, donde se concentró para crear uno de los archivos históricos fotográficos más importantes de México.

Sus fotografías, hoy en día, se pueden conseguir en casas fotográficas que le adquirieron en su momento copias o duplicados, destacándose entre quienes le adquirieron el Centro Fotográfico Manuel Alvarez Bravo, la casa de fotografía "Amaro" de la Ciudad de Oaxaca y muchos particulares, que han acopiado los recuerdos impresos de su pueblo.



Señoritas de Nochixtlán ataviadas con motivos mixtecos. Sin fecha. Colección de Baldomero Zárate. (Todas las fotos que aparecen en adelante, fueron tomadas por Ignacio Zanabria y fueron editadas con fines de publicación por el autor del blog).


Foto inédita del gran educador oaxaqueño Abraham Castellanos, durante su visita a la casa donde nació en Asunción Nochixtlán, sin fecha, en la calle de Porfirio Díaz donde hoy se levanta una escuela con el nombre de este personaje. Colección Fam. Zanabria Castellanos.
Primer aeroplano que aterriza en Nochixtlán, 1934. Colección Baldomero Zárate.


Llegada a Nochixtlán del autobús Oaxaca-México. Sin fecha. Colección Baldomero Zárate.



Desfile cívico con motivo de las fiestas patrias. Septiembre de 1939. Colección Baldomero Zárate.



Construcción de la Escuela Abraham Castellanos, 1959. Colección Familia Zanabria Castellanos. 


Fiesta de bautizo, 1940. Colección Familia Zanabria Castellanos.






















Detalle de la cartilla que acredita como regidor segundo a Ignacio Zanabria, 1944. Ayuntamiento de Asunción Nochixtlán. Colección familia Zanabria Castellanos.

Hoy en día muchas de sus tomas, aún sin firma, circulan como pósters, duplicados y evidencias antiguas de un estado que siempre ofrece un ángulo propicio para la fotografía. La caracterización de muchas de sus fotografías consiste en que incorporan leyendas en el revelado y que fueron escritas de derecha a izquierda sobre los negativos.

Zanabria nunca escribió un libro, pero sus miles de fotografías se podrían aglutinar en decenas de tomos, que conformarían una valiosa enciclopedia inspirada por el amor a su gente y a su pueblo.

Ese es su legado, un trabajo artístico, una memoria gráfica y un testimonio documental que cobra una relevancia mayor, mientras el tiempo avanza.






















Ayuntamiento de Asunción Nochixtlán, 1932. De pie, de izquierda a derecha, Ignacio Zanabria. A su lado, una persona no identificada. Sentados, de izquierda a derecha: Vicente Juárez, le sigue quien ha sido identificado como hijo de Sabás Avendaño, no se dispone de su información completa pero es él el presidente municipal, y Francisco Arenaza. Foto Familia Zanabria Castellanos.









Señoritas portando el traje típico de Nochixtlán. Sin fecha. Foto colección Baldomero Zárate.



Aspecto de un muro del despacho del Lic. Baldomero Zárate, que ha coleccionado fotografías de Don Ignacio Zanabria a lo largo de décadas.

Son tres las cualidades de la fotografía.

Una primera es documentar como memoia gráfica. A través de la fotografía se capta y detiene un espacio y un tiempo determinado. Ese registro deja constancia de un suceso, una existencia en un momento dado y que mantiene su presencia a través de la memoria impresa o magnética. Esta cualidad contribuye al inventario histórico.

Lo artístico es otra cualidad de la fotografía, incluso, si el fotógrafo no está instruido en las técnicas de la imagen, porque identifica en el campo visual un orden natural, el objeto, el entorno. Distinto es cuando la sensibilidad artística del fotógrafo es mayor y toma la fotografía impulsado por la sensación de que ese es el momento y el lugar y él aprovecha ese enfoque para destacarlo y retenerlo a través de la imagen.

Como tercera cualidad de la fotografía está su valor testimonial. A diferencia de su valor documental, que nos dice que existió una persona o un monumento en un momento dado, por ejemplo, el valor testimonial es todo lo que significa esa persona o ese monumento. Pertenece esta cualidad al ámbito de la interpretación y de la información que se posea sobre el objeto de la fotografía.

La fotografía nació a finales del siglo XIX y su comercialización se dio a principios del siglo XX.

Oaxaca capital fue uno de los principales centros comerciales durante la época virreinal.

A lo largo del territorio oaxaqueño se desarrollaron centros urbanos similares, que en el caso de la mixteca, fueron, entre otras, ciudades como Tlaxiaco, Huajuapan y Nochixtlán.

Aunque originalmente eran centros regionales indígenas, durante el virreinato se constituyeron en importantes espacios religiosos donde se registró una fuerte presencia de comunidades europeas, principalmente españolas.

Ese aspecto religioso y comercial lo adquirió Asunción Nochixtlán, ya que por su posición geográfica es un punto de convergencia para entrar y salir hacia la mixteca y los valles centrales de Oaxaca, por eso se le conoce como la puerta de entrada a la mixteca oaxaqueña.

Fue en este municipio donde nació  Ignacio Zanabria Palacios en 1905.

Según el menor de sus siete hijos, Don Isaías Guillermo Zanabria López, de 78 años de edad, relata que su padre, don Ignacio Zanabria quedó huérfano a los siete años de edad y solo pudo estudiar hasta el tercer año de primaria.






















Don Isaías Guillermo Zanabria López, hijo menor de Don Ignacio Zanabria, en su domicilio en la Carretera Internacional, Nochixtlán, centro.

Siendo hijo único, Ignacio Zanabria se dedicó a los más diversos oficios para sobrevivir, inicialmente dedicándose al campo. Gozando de un espíritu inquieto, emigró en su juventud a la ciudad de Oaxaca de Juárez, en donde se desempeñó como auxiliar en un billar y al mismo tiempo aprendió el oficio de la peluquería.

Regresó a Nochixtlán para abrir su peluquería. Por esas fechas contrajo matrimonio con la señora Aurora López Amaya, originaria de Nochixtlán.















Don Ignacio Zanabria Palacios y su señora esposa Aurora López Castellanos, sin fecha. Foto familia Zanabria Castellanos.

Al iniciar los años 30 nuevamente regresó a la Ciudad de Oaxaca, en donde trabajó como ayudante en una de las más antiguas casas de fotografía “Fotografía Ramírez”,  que hoy ya no existe y que estuvo ubicada en la calle de Independencia, a un costado de las oficinas de telégrafos, en pleno centro de la ciudad.

 Allí aprendió el oficio de fotógrafo y todos sus secretos y al mismo tiempo desarrolló su talento artístico al tomar escenas de personas, de diversas actividades sociales y de monumentos, siendo enviado también a diversos lugares del estado por la demanda del trabajo. 

Destacando como uno de los fotógrafos más solicitados, decidió que tenía que regresar a Nochixtlán para llevar esa tecnología y aportar de esta manera a su sociedad querida.















Aspecto de la avenida Porfirio Díaz, Nochixtlán. Sin fecha. Familia Zanabria Castellanos.

Abrió entonces en la Calle de Porfirio Díaz de Asunción Nochixtlán su fotografía “Zanabria”, que por resultar única y novedosa rápidamente se expandió, por lo que su señora esposa lo auxiliaba para preparar los químicos, revelar en un cuarto oscuro que inicialmente era una tina de metal pintada con chapopote y cuidadosamente sellada y a realizar los retoques de sus fotografías. Además Ignacio Zanabria construyó sus amplificadoras fotográficas.
















Comunidad católica portando cirios con motivo de algún acto religioso. Sin fecha. Foto propiedad de Bartolomeo Zárate.

En 1932 fue regidor del ayuntamiento, por primera vez y esta actividad que combinaba con su pasión por la fotografía le  permitió también documentar las obras y acciones que se realizaban en el municipio, consignando en imágenes la construcción y la evolución del crecimiento de la ciudad.

A partir de que se instala don Ignacio Zanabria en su taller de fotografía, no descansaría hasta su muerte, acaecida en 1986, a los 81 años de edad; es decir, que a lo largo de 50 años de práctica ininterrumpida, don Ignacio Zanabria se dedicó a fotografiar la vida en Nochixtlán, la mayoría de los municipios de la mixteca y diversos y lejanos lugares, ya que su cámara de fuelle y su tripié se convirtieron en su equipo inseparable en sus viajes de trabajo y de placer.

Su trabajo fotográfico principalmente era por encargo, las fotos personales, de actos sociales, políticos, culturales, religosos; pero también aquellos que su naturaleza artística le impulsaba a registrar a través del paisaje, los monumentos y la fotografía de lo cotidiano.






















Peluquero de Nochixtlán, sin fecha. Foto Familia Zanabria Castellanos.
  
  




















Foto de mapa antiguo de Nochixtlán en 1602. Foto propiedad de Baldomero Zárate.













Foto propiedad de Baldomero Zárate.

El escritor Enrique Franco Calvo, que lo conoció y trató personalmente y que le compró unas cinco mil fotos para un proyecto cultural, estimó en unas 22 mil placas su acervo fotográfico y en un emotivo artículo publicado en el periódico “El Nacional”, el 13 de noviembre de 1996, destaca sus cualidades de artista innovador que documenta y explora las posibilidades de la imagen, dejando constancia fehaciente de todo cuanto registraba:

“De entrada, hay que señalar que nos encontramos ante un fotógrafo de propuesta, de búsqueda. Por tanto, con preocupaciones estéticas; vemos en sus fotos que le interesa la composición, la simetría, el juego de planos, hallar un discurso visual que diga más allá de lo evidente. Se trata pues de una sensibilidad que desde un principio gozó sus prácticas con el lente…”

En Nochixtlán, hay varias familias que poseen una gran cantidad de fotografías de Ignacio Zanabria, una de ellas es la del profesionista Eber Baldomero Zárate Hernández, que exhibe orgullosamente en los muros de su oficina de Nochixtlán un centenar de las fotografías de Don Ignacio Zanabria, coleccionadas pacientemente a lo largo de décadas por su familia.

Relata Isaías Guillermo Zanabria López, hijo de don Ignacio Zanabria, que una vez que falleció su señor padre, el acervo fotográfico quedó dividido en distintas partes en las casas de sus nietos.

La mayor parte de éste quedó en una casa en construcción de un familiar que se quedó con decenas de cajas de cartón que contenían miles de placas.

Como estaban construyendo esa casa y los albañiles necesitaban espacio, movieron las cajas hacia una improvisada bodega en el amplio patio. En una ocasión, mientras se quemaba la basura en el patio, los albañiles se descuidaron y las llamas alcanzaron la bodega con las decenas de cajas que contenían las placas fotográficas, no pudiendo hacer nada para salvar aquellas muestras del maravilloso trabajo de Don Ignacio.

Afortunadamente, un artista tan prolífico como don Ignacio Zanabria, dejó miles de sus fotografías en manos del pueblo, que celosos resguardan la memoria de sus antepasados.

Ignacio Zanabria Palacios es, sin duda, un gran precursor de la fotografía en Oaxaca y un distinguido y talentoso artista de la mixteca oaxaqueña.

Agradecimientos: Al maestro Virgilio Zanabria Castellanos, nieto de Don Ignacio Zanabria quien me descubrió a este personaje, a su señor padre, Isaías Guillermo Zanabria, que accedió a abrirme las puertas de su hogar para platicar y darme la oportunidad de facilitarme material para esta colaboración y al buen amigo y joven empresario Eber Baldomero Zárate, que con mucho orgullo conserva en su despacho una colección en homenaje a este gran artista de la cámara.

viernes, 12 de mayo de 2017

Universidades de Morena en Oaxaca, entre la expectativa y la realidad

Es un asunto polémico.

Esta semana se inauguraron seis universidades en Oaxaca, que son promovidas y sostenidas por servidores públicos del Partido Movimiento de Regeneración Nacional(Morena).

De acuerdo con información del sitio http://regeneracion.mx/inauguran-en-oaxaca-6-escuelas-universitarias-financiadas-por-morena/ las universidades se han abierto en los municipios de Huautla de Jiménez, Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, Ciudad Ixtepec, Jalapa del Marqués, Jalapa de Díaz y Zaachila.

Es un hecho inédito porque históricamente la existencia de universidades en Oaxaca ha venido creciendo de manera gradual, con el Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca, que tiene ya 17 campus y tiene otros siete en construcción y cuya joya de la corona es la Universidad Tecnológica de la Mixteca, auténtico semillero científico y tecnológico de México .

Por otro lado, más universidades privadas se están inaugurando en Oaxaca  por lo que muchos oaxaqueños ya no van a estudiar a Puebla que tiene más de 420 universidades, unas diez menos que la Ciudad de México.

La universidad pública de Oaxaca “Autónoma Benito Juárez” carga con el pesado lastre de la burocracia y los grupúsculos internos que se disputan sus recursos y que la han llevado a la deriva, salvándose algunas facultades que han empezado sus procesos de certificación, pero con la sombra de vicios como la venta de espacios y de calificaciones que reconocen y divulgan los propios estudiantes universitarios. Con todo y eso, el número de aspirantes rechazados es impresionante.

De ahí que la existencia de nuevas universidades amplía la oferta educativa y como en el caso de Morena, que dice que sus universidades son gratuitas y que no se hace examen de admisión, se amplían las oportunidades de estudios superiores.

Se desconoce si estas universidades ya cuentan con su Registro de Validez Oficial expedido por la Secretaría de Educación Pública y que es una de las principales críticas que se ha hecho a las universidades impulsadas por el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Pareciera que hay una premura en Morena por abrir universidades sin cubrir los requisitos formales, lo que evidencia que su creación se genera más por la coyuntura política que por un razonado programa de educación superior, pues más vale abrir una sola, pero bien, y no muchas pero inconclusas.

Abrir y sostener una universidad pública y gratuita es caro.

El Partido Morena ha señalado que sus universidades se financian con las propias prerrogativas del partido y con el cincuenta por ciento que donan los servidores públicos emanados de este instituto político.

No se sabe exactamente cómo se destina el recurso del partido hacia esos fines, ya que la ley electoral autoriza el financiamiento de la educación política de los militantes del partido, pero no para crear y sostener universidades.

De igual modo, que los funcionarios emanados de Morena tengan que regresar el cincuenta por ciento de sus ingresos para sostener esas universidades es anticonstitucional, ya que esa donación o descuento, voluntario o involuntario, es contraria al Artículo 5º Constitucional que determina que nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento.

Restarle el cincuenta por ciento de sus ingresos a sus funcionarios no es justo, ya que eso también atenta contra el principio de hacer de los servidores públicos personas capacitadas con ingresos dignos para que eviten actos de corrupción, por ejemplo.

Según dice la propia gente de Morena, se establecen acuerdos para involucrar a Estados y Municipios con este proyecto, es decir, que se les solicita apoyo para el financiamiento público de estas universidades. En caso de ser así se presenta un conflicto de competencias.

Un partido, que es una persona de interés público, es decir, que tiene vigencia mientras cumpla con ciertas formalidades, no puede estar por encima de una persona moral de derecho público, como son los estados y los municipios, cuya vigencia es permanente conforme al arreglo constitucional que los instituye.

En otras palabras, un partido político y cualesquiera de sus líderes, no pueden obligar a los gobernadores y presidentes municipales a destinar recursos que no estén debidamente aprobados por la ley, en caso contrario, se estaría ante un delito de peculado.

Desde esta perspectiva se plantea el problema principal, ¿las universidades creadas y sostenidas por un partido político son entidades partidistas?

¿Esperaríamos ver entonces que estas universidades tendrían una base teórica marxista o alguna ideología de izquierda radical? ¿O simplemente son universidades sostenidas por gente de izquierda que contribuirán a las tendencias dominantes del neoliberalismo?

¿Aspirantes que no comulguen con Morena podrán satisfacer sus expectativas de educación superior en esas universidades? o por el contrario, ¿al crearse "universidades militantes" esto podría ser un prejuicio para limitar su matrícula y en consecuencia sus alcances?

Cuando el propio Andrés Manuel López Obrador fue gobernante del Distrito Federal por el Partido de la Revolución Democrática demostró que su línea de actuación política era de centro a centro derecha, por no modificar de manera radical la estructura política, económica o social prevaleciente, como lo haría una izquierda progresista.

Sería interesante identificar el paradigma que sirve de modelo educativo a estas instituciones.

Desde la perspectiva de la teoría de las políticas públicas, la creación de más universidades públicas y gratuitas en entidades como Oaxaca abre amplias expectativas para enfrentar los retos del desarrollo, pero en el caso de las universidades de Morena, cuya creación parece obedecer más a los tiempos políticos choca contra una realidad que exhibe más riesgos que soluciones.


domingo, 16 de abril de 2017

GABO PERIODISTA

¿El periodista nace o se hace?

Pregunta ociosa que recuerda el dilema planteado por los maestros a los pupilos si primero fue el huevo o la gallina y que cualquier biólogo precisa, con la mano en la cintura, que antes que todo fue el huevo en una continua y compleja red de células que fueron evolucionando.

Si la teoría evolucionista tuviera que aplicarse al periodismo---ya como decía Manuel Buendía, el oficio más antiguo del mundo, o como diría Gabriel García Márquez, el mejor oficio del mundo---, es evidente que el periodista nace, de la misma manera que se nace para ser la Madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King o Gabriel García Márquez.

Más allá de los determinismos, un hecho es bastante cierto: la mayoría de los seres humanos tienen cierto talento, una vocación, un halo del espíritu que bien orientado es germen generoso de fecunda creatividad.

Pero el talento por sí mismo no es garantía de éxito si no se disciplina y se le brinda la constancia rigurosa del trabajo constante y optimista y sobre todo, la firme creencia de que lo mejor está por hacerse, lo que supone la premisa virtuosa de la humildad y el deseo fervoroso del mejoramiento permanente como un desafío de vida.

Son escasas las oportunidades en las que el creador puede documentar su obra.

Recuerdo a Jorge Ibargüengoitia en la excelente selección de artículos que hizo Guillermo Sheridan, intitulado “Autopsias Rápidas”, publicado por Vuelta, en algunos de los que explica el tormentoso proceso creativo o la chispa inesperada que le dio forma a sus novelas. Algo parecido hace Paco Ignacio Taibo II en las últimas novelas de Belascoarán, sus prólogos son sinceras confesiones de las dificultades que enfrenta el escritor, y en su caso, de las facilidades que, merced a una constancia a toda prueba, arrojan en momentos inexplicables la solución a la novela.

A diferencia del que escribe literatura, el periodista no puede excusarse de los alcances de su trabajo, apremiado por el rigor de las presiones de la entrega, prácticamente tiene que avanzar contra viento y marea para llegar a buen puerto que es publicar con oportunidad su colaboración. Pasado el tiempo y tras el éxito obtenido, el periodista reconoce que ha hecho un buen trabajo.

En estos casos, sirve de mucho el testimonio de los colegas.

Este es el caso del libro “Gabo Periodista”, que es una antología de textos periodísticos de Gabriel García Márquez , seleccionados y comentados por periodistas cercanos al autor de Cien Años de Soledad.

Para los admiradores del trabajo literario y periodístico de Gabriel García Márquez, esta obra, bajo el cuidado de Héctor Feliciano, a la sazón, presidente de la coeditora Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, viene a ser una antología fundamental para conocer la evolución creadora de Gabo y en la mayoría de los casos, del contexto en el que se generaron dichas creaciones, con venturosa constancia de primera mano.

Un acierto editorial ha sido el acompañar las publicaciones con numerosas fotografías de Gabo en su oficio de periodista, por lo que el lector logra un mayor acercamiento en la vida y la obra de García Márquez.

De hecho, no cambia mucho en sus retratos, es el mismo de la frente ancha coronada por un crespo cabello del caribe criollo; su mirada infantil y risueña, pero escrutadora y analítica, que enmarcan sus cejas inquisidoras; la nariz aguileña remata con un abundante bigote sobre unos labios que revelan una sensualidad permanente y un mentón protuberante que señala determinación y arrojo.

Hay tres fotos que me parecen muy interesantes.

Las tres son poses para la cámara. Una es donde aparece con el ojo morado y que consignó Rodrigo Moya en México, D.F., en 1976, después de un incidente con Mario Vargas Llosa que el mismo Gabo omitió en Vivir para Contarla y que en el mundillo de los libros se cuenta como una anécdota de chisme y de la que se espera que algún día Mario Vargas Llosa haga alarde en sus memorias.

Gabriel García Márquez aparece sonriente con el ojo morado en una actitud pícara. Esa foto se puede encontrar en internet y a pesar de que fue tomada cuando Gabo rondaba casi los 50 años, es una foto en que se muestra travieso, como quien ha perseguido a un gato sin lograr atraparlo y que en su correría ha dejado una evidencia de vajillas rotas que le ha provocado un gran regocijo.

Esa foto se podría ubicar en la delgada línea que divide a la realidad de la ficción y más allá del ojo morado, es la foto que preferiría que utilizaran los maestros de literatura cuando hablaran de García Márquez, porque es un retrato que nos acerca más al hombre de carne y hueso, al vecino costeño y divertido.

Otra foto interesante, a mi modo de ver, es la que inmortaliza al literato consagrado, es una fotografía de su edad madura, allá por 1990, tomada en Bogotá por Hernán Díaz (Página 28 del libro). Gabo tiene 63 años, pero aparenta una edad menor—es un traga- años---. Es un hombre de cabello cano y bigote blanco que aparece sentado de espaldas a un espejo que le sirve de marco, viste camisa blanca y un suéter oscuro, está cruzado de brazos y mira de frente a la cámara, que está ubicada a una altura menor, y se destaca por su sonrisa enorme y franca. Esa es la foto que podría estar en las bibliotecas o en las instituciones culturales.

La tercera foto que escojo, del centenar que contiene el libro, es la foto con la que preferiría identificar al Gabriel García Márquez periodista (página 58 del libro) y que fue tomada por Nereo López en Bogotá alrededor de 1967.

Aparece en primer plano el rostro de Gabriel García Márquez, tres cuartos mirando hacia la izquierda; tenues líneas horizontales surcan su frente y el vértice de su ceño fruncido ligeramente muestra la costumbre de impresionarse y reflexionar de continuo, pero la mirada fija es penetrante y se nota que escruta y sopesa humanamente algún acontecimiento.

Imagino que esa actitud, esa mirada es la misma que debió contemplar el náufrago que sobrevivió a la maratónica sesión de mayéutica a la que fue sometido por García Márquez para reconstruir la osadía psicoanalítica que dio vida a un relato-reportaje extraordinario. Es la misma mirada de periodista cuando armaba el rompecabezas de la crónica, a través de las preguntas a cada una de las personas que conocieron de una muerte anunciada; la misma e inteligente mirada que observaba milímetro a milímetro la exhumación de las criptas del Convento de Santa Clara, entre las que asomó la cabellera de leyenda que dio pie al gran reportaje sobre el amor y posteriormente a los demonios y la novela del mismo tema, y por qué no decirlo, acaso, la mismísima mirada que esperaba una respuesta de la Cabarcas, sobre un pretendido amor que será evocado, en el cénit de su vida y carrera, como la causa de sus memorias tristes.

La mayoría de la muestra periodística de García Márquez que se compila este libro, compuesta por artículos, crónicas, entrevistas, reportajes, ensayo, se puede localizar en la obra dispersa y eso le da un valor adicional, que las muestras son cronológicas y selectas. Para quienes no han tenido la oportunidad de encontrarse con los Cuentos de la Mamá Grande, los Textos Costeños o sus Obras Completas, por mencionar algunos, o para quienes ya las han leído, este libro, coeditado también por el Fondo de Cultura Económica y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, representa un homenaje póstumo y un documento imprescindible, junto a Vivir para Contarla, para conocer y gozar de la obra periodística y literaria de García Márquez.

Los textos no solo evocan el mejor estilo periodístico de Gabriel García Márquez en sus diversas etapas de crecimiento desde la trinchera, sino que también pasan revista a la convicción ideológica que lo orilló al periodismo militante, en una época que en que ser periodista capaz y honesto, se vislumbraba ya como una amenaza para el poder corruptor de la política y las tiranías latinoamericanas.

Seguramente muchos biólogos estarán inconformes con la licencia literaria y periodística de nombrar a los dictadores como gorilas porque al fin y al cabo, el gorila no le pide nada al hombre y no tiene la culpa de la degeneración humana; pero el uso del término calcó a la perfección al salvaje, al que se impone bajo la fuerza bruta y que en la teoría de la evolución se quedó incompleto y alejado de la razón y de la civilización.

El gorila latinoamericano que es una amenaza para el periodismo y la sociedad, tal vez disminuyó un poco en su perfil de militar y dictador, pero hoy en día el nuevo gorila latinoamericano es el que se disfraza de gobernante y usurpa el poder civil con sus hordas de mafias de narcotraficantes y de corruptos que también hacen blanco frágil al periodismo.

Del oficio más antiguo del mundo, del mejor oficio del mundo se ha pasado al oficio más perseguido del mundo.

En nuestras incipientes democracias latinoamericanas el periodismo está en alerta roja ante la combinación explosiva de la política y la corrupción que hacen del ejercicio periodístico un campo minado y con tantas muertes que jamás profesión alguna hubiera resultado tan peligrosa.

Sufrido en carne propia, el mismo Gabo alentó la discusión y la protección del periodista como objetivos de cobertura de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberaoamericano.

Ojalá y que esta iniciativa documentada pueda servir de inspiración a los gremios de periodistas locales que resisten los embates del poder, desde los territorios contaminados por la corrupción política y la delincuencia organizada.

Una de las mayores contribuciones del libro “Gabo Periodista” también es documentar su acción visionaria y de avanzada para recuperar la vigencia de un periodismo moderno y eficiente, a la manera de una escuela viva donde los grandes periodistas del mundo compartían con jóvenes periodistas de Iberoamérica sus experiencias y visiones sobre el mejor oficio del mundo.

Partiendo del principio de que no hay escuela de vuelo para aves y de que el periodista nace, nunca está por demás nutrirse de la experiencia de quienes han logrado conquistar las cimas y aunque las condiciones son diferentes, como particular es la existencia misma, este tipo de libros son como un faro en el puerto de la creatividad porque ayudan a iluminar el camino.

La selección de los textos periodísticos de Gabriel García Márquez no son oro molino, son lingotes de oro macizo.

Los consejos, valoraciones, los análisis y las recomendaciones que sobre el periodismo hace en algunos artículos García Márquez, quedan consignados en esta obra que la convierten en un referente obligatorio para estudiantes y practicantes del periodismo y en una obra imprescindible para sus lectores.

Cinco citas de Gabo Periodista, tomadas del libro de referencia:

“El periodismo es la profesión que más se parece al boxeo, con la ventaja de que siempre gana la máquina y la desventaja de que no se permite tirar la toalla.

“El reportaje no es, ni mucho menos, el periodismo. Pero hay que pensar que al lector siempre le gustará leer una historia completa, alentada por una narrativa de sabor literario.

“La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor.

“Cuando uno se aburre escribiendo, el lector se aburre leyendo.

“Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.”

Otro acierto de este libro “Gabo Periodista” es que cierra con una minuciosa cronología de los principales hechos de su vida y su trabajo como periodista que va de 1927, el año de su nacimiento, hasta octubre de 2012, cuando recibe la medalla de Bellas Artes por el gobierno mexicano.

El libro se publica en noviembre de 2012, prácticamente a un año medio antes de que la muerte viniera por él para embarcarse al Macondo de la inmortalidad.

Esta antología se lee como los mejores libros, de principio a fin sin soltarlo, y si se ve en la necesidad de interrumpir la lectura, solo es con el propósito de no agotar el material y prolongar su disfrute. Los comentarios y las anécdotas citados por los colaboradores de Gabo, en torno a los materiales publicados, son tan sinceros que cuando se termina el libro a uno le queda un nudo en la garganta por la generosidad y la gran calidad humana de Gabriel García Márquez.

Obvia señalar que hay un atisbo de su vida privada, implícito apenas a través de una entrevista, pero que permea la obra de modo que puede identificarse a la gran mujer que estuvo siempre al lado de este gran hombre, su señora esposa Mercedes Barcha.

Además de ser un reconocimiento y un homenaje merecido al periodista Gabriel García Márquez, este acto también habla muy bien de sus colegas y los comentaristas que lo hicieron posible: Héctor Feliciano, Gerald Martin, Héctor Abad Faciolince, María Luisa Ronderos, Juan Villoro, José Salgar, Jon Lee Anderson, Teodoro Petkoff, Sergio Ramírez, Enrique Santos Calderón, María Jimena Duzán, Alex Grijelmo, Martín Caparrós, Antonio Muñoz Molina, Juan Cruz, Jean-Francois Foguel, Joaquín Estefanía, María Elvira Samper, Alma Guillermoprieto, Jaime Abello y José Luis Novoa.

Tal vez un pendiente de la Fundación que hoy lleva el nombre de García Márquez, consiste en documentar algunos de los cursos que se impartieron tanto por el mismo Gabo, como por otros reconocidos periodistas y ponerlos al alcance del público, o probablemente ya existan. Al menos esta obra de Gabo Periodista consigna lo que pensaba y recomendaba Gabriel García Márquez en torno al periodismo, pero no está por demás compilar también las apreciaciones de personajes como Kapuscinsky y las de los talentosos periodistas de Iberoamérica que participan del proyecto de la FNPI.

Para ser honestos sólo hay un problema con este gran libro publicado a finales del 2012 y es que se trata de una edición no venal, es decir, no está a la venta y únicamente se distribuyó en instituciones educativas y bibliotecas públicas.

Lástima, porque en la biblioteca de mi pueblo había dos ejemplares y ahora solo queda uno.